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LAS TORRES GEMELAS, EN MIS MANOS Y A MIS PIES

26 Jun

Todos los adultos tenemos muchos recuerdos gratos de nuestra infancia. En mi caso, recuerdo que visité la Isla de Janitzio, del lago de Pátzcuaro, cuando cursaba el último año de mi preparación escolar primaria.

Pátzcuaro es uno de los Pueblos Mágicos del bello Estado de Michoacán, México. Janitzio significa en Lengua Purépecha: ¨lugar donde llueve¨. Es  un importante centro turístico que goza de gran interés tanto para nacionales como para extranjeros, y es visitado por miles de turistas, siendo sus bellezas  naturales y artesanales, un gran atractivo para todos sus visitantes.

Se erigió en esta isla un colosal monumento a la memoria del cura Don José María Morelos y Pavón, un líder y caudillo de la lucha de la Independencia de la nación mexicana. El monumento está ubicado en la parte más alta de la isla, haciéndolo prominentemente visible desde  cualquier lugar lejano a la isla. Se celebra en ella el tradicional culto que se rinde a los muertos los días 1 y 2 de Noviembre de cada año. Cabe mencionar también que en una de las cinco islas de este bello lago, nació la tan famosa y desde antaño conocida: ¨Danza de los Viejitos¨.

Corrían los años de la cuarta década del siglo pasado. Yo vivía en  Tacámbaro, otro Pueblo Mágico michoacano, ubicado a unos 60 kilómetros de Pátzcuaro, contaba con unos doce años de edad y estaba por finalizar  mi instrucción primaria. En mi plantel escolar, al finalizar los cursos, se montaba una  exposición exhibiendo los mejores trabajos  manuales de los alumnos, y al término de la misma se les entrega a cada alumno su trabajo. Como Dios me dió ciertas habilidades para el dibujo, decidí en esa ocasión dibujar a Don José María Morelos y Pavón, montado en su caballo blanco y portando su traje de un soldado del pueblo; me tomó varios meses para realizarlo, pues, me ví en la necesidad de usar una lupa para observar todos los detalles de las crines del caballo y del rostro del héroe. El original de donde lo copié era una impresión de escasos dos centímetros por sus cuatro lados, y lo plasmé en una área de casi un metro por sus cuatro lados. Todo el personal docente quedó tan impresionado que decidieron pedirme el trabajo para exhibirlo permanentemente en la oficina del Director. Me enteré después que estuvo allí por muchos años.

Pasados muchos años, visité la Estatua de la Libertad y el Empire State Building, ambos en la Ciudad de Nueva York, para esa época todavía no se construían las Torres Gemelas del Centro Mundial del Comercio. Varios años después regresé a esa ciudad, y como era de esperarse, visité las Torres Gemelas. Buscando entre los muchos artículos que venden en esos lugares como recuerdos de la visita, encontré una tarjeta postal con un montaje fotográfico, mostrando a las Torres Gemelas en la palma de una mano, y lo mismo me había sucedido con la estatua de Morelos cuando visité Janitzio.

Espero que lo que viene a continuación sea tan claro como la luz del medio día, dejando también claro que son consideraciones muy personales.

En primer lugar, esas magnas estructuras de acero y cemento se convierten por su tamaño e importancia, en puntos de referencia. Hablar de un monumento a Morelos, hace pensar a muchos en el Lago de Pátzcuaro, así como mencionar las Torres Gemelas hace pensar de inmediato en la Ciudad de Nueva York.

En segundo lugar, también son muy útiles como puntos de ubicación y orientación. Si veo la estatua de Morelos, ya sé donde estoy, y por consiguiente sé en que dirección debo seguir para encontrar el lugar de destino a donde debo llegar, y era el mismo caso con las Torres Gemelas.

En tercer lugar, la distancia juega un papel importante. Cuanto más lejos me encuentre de estos edificios, más pequeños me parecerán, y cuánto más me acerque a ellos, más grandes los veré.

En cuarto lugar, y sólo cuando esté al pie de ellos, me daré cuenta de sus dimensiones reales. A medida que me acercaba al monumento a Morelos, le ví tomar tomar mayores dimensiones, y cuando estuve a los pies de aquel monumento tomé conciencia de su tamaño real, y los mismo me sucedió con las Torres Gemelas.

En quinto lugar. No importaba si los hombres y mujeres eran altos o bajos, ni su condición social o económica, al pie de aquellas imponentes torres, caí en cuenta: todos eramos pequeños. Si en ese momento hubieran sido derribadas y hubieran caído sobre nosotros, pura y simplemente todos hubiéramos corrido con igual suerte.

Y por último, nunca pasó por mi mente que alguien las pudiera derribar, y que miles de personas murieran, y millones fueran afectadas directa o indirectamente, ni que el mundo iba a cambiar a partir de ese trágico y estrepitoso evento.

Lo que realmente es importante.

Cuando el Señor Jesús impartía alguna enseñanza sobre el reino de los cielos usaba siempre la expresión: ¨el reino de los cielos es semejante a…¨ y sin entrar en detalles innecesarios llevaba a sus oyentes a una verdad central y esencial que ellos debía aprender. Algunas de las verdades esenciales de esta parábola de los tiempos modernos son:

¿Qué conceptos se tienen hoy de la cruz de Jesús? Sin duda muchos ven  sólo dolor, sufrimiento, muerte, pero Dios la usó como como un punto de referencia para marcar el curso de las edades. Para Dios y por consiguiente para nosotros también, toda la historia de la Humanidad se divide en dos etapas: un antes y un después de la cruz de Cristo. La revelación bíblica establece el juicio del hombre ante el Tribunal Blanco por una sola cuestión: el desprecio y rechazo del amor de Dios  demostrado por la muerte de Jesús. –el Justo por nosotros los injustos–para llevarnos a Dios, como lo declara el apóstol Pedro en su Primera Carta capítulo 3 y versículo 8. Prevalece la idea de que Dios juzgará al hombre por ser asesino. borracho, adúltero o ladrón, y al que no comete tales delitos se librará de tal condenación. La Biblia dice que todos hemos pecado, es decir, todos hemos quebrantado su ley, pero que para esto apareció el Hijo del Hombre, para librarnos y darnos el gozo de su salvación. Declara enfaticamente que al que tiene al Hijo tiene la vida, pero el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

La cruz también fue diseñada por Dios como punto de ubicación y orientación. ¿Quién soy? ¿para qué estoy aquí? ¿Cómo puedo ir al cielo? Por increíble que parezca, la respuesta a cada una de estas preguntas, está en la cruz de Jesús. El hombre fue creado por Dios, a su imagen y semejanza. En un principio el hombre tuvo comunicación con Dios, eran dos seres afines, pero entró el pecado por el primer Adan, y por el pecado entró la muerte, y la muerte pasó a todos los hombres, pues, todos pecaron. Mas por la obediencia del Segundo Adán, Cristo Jesús, que nunca hizo pecado, Dios trajo la vida, y la puso al alcance de todos.  Jesús declaró: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Ahora la distancia viene a consideración, ¿Qué tan cerca o lejos estás tu de Dios? Cuanto más lejos de la cruz de Cristo, el hombre  se engrandece, se vuelve egocéntrico: es su persona y sus intereses la pauta dominante de su vida. En la medida que te acerques a Dios, más y más conocerás de su amor y de su grandeza. El profeta Isaías dijo: ¨Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su propio camino¨. el hombre se ha alejado tanto de Dios que lo ha perdido en el horizonte; ve a todos lados y no lo encuentra, busca por todas partes sin éxito alguno. Moisés, el gran patriarca y líder del pueblo hebreo, vivió la experiencia nada grata de ver morir a miles de israelitas en el desierto por una plaga de serpientes que vino sobre su pueblo. Cuando intercedió ante Dios, las indicaciones divinas fueron: hazte una serpiente de metal y ponla en alto sobre un madero, y todo aquel que fuere mordido, que levante la mirada y vea la serpiente, y será su sanidad. Jesús, platicando con Nicodemo, un líder religioso de los judíos, le dijo: ¨como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna.¨

Cuando el avión levantó su vuelo y pasamos por la bahía de Nueva York, tuve las Torres Gemelas bajo mis pies, me hizo pensar en que por la obra de gracia realizada por Dios en mi favor, por la muerte de su Hijo en aquella cruenta cruz, el Señor me levantaba por unas cuantas horas sobre este mundo con sus interminables encantos para hacerme reflexionar en lo que es mi posición en Cristo, la de estar sentado en lugares celestiales. Las Torres Gemelas no habían sufrido cambio alguno, todo seguía igual, era mi posición en Cristo la que le daba a mi vida una dimensión diferente.

Y finalmente, todo lo que hay en este mundo discorde, caótico y efervescente, donde los valores se tambalean y se desvaloriza la vida humana, sí, todo fenecerá. Por el poder de la cruz de Cristo, y su obra realizada en el corazón del hombre, los reinos de este mundo vendrán a ser los reinos de nuestro Dios y de Cristo. Sólo quienes se hayan acogido a la gracia redentora de Dios verán el amanecer de un mundo nuevo.

Mis momentos al pie de las Torres Gemelas me hicieron pensar en la cruz, pero mis momentos al pie del monumento de Morelos, me hicieron pensar en aquel que fue crucificado, es decir, en Jesús. Consideré la obra de José María Morelos y Pavón, un héroe de la Patria Mexicana que entregó su vida en aras de la Independencia de su Pueblo. Pensé en el Morelos que en la Ciudad de Chilpancingo, del Estado de Guerrero, en 1813 declaró a México como un país independiente de España, y en la Ciudad de Apatzingan, Michoacán, se hizo llamar ¨Siervo de la Nación¨

Las similitudes que veo entre la obra de Morelos y la obra de Jesucristo son: ambos entregaron su vida por una gran causa. Fueron caudillos de su lucha por mejores condiciones de vida para sus pueblos; ambos se consideraron ¨siervos¨. Entendido está, en el caso de Jesucristo por una empresa espiritual de incumbencia universal, y en el caso de Morelos por una empresa de índole política. Si nos impacta lo que nuestros héroes nacionales hicieron por nosotros, y debemos agradecerles y honrar su memoria, de cuánto mayor impacto debe ser lo que hizo Jesucristo por toda la humanidad.

Nuestra profunda admiración y eterna gratitud al Cordero de Dios, quién consumó nuestra redención con gran majestad y gloria; al Padre por su gran amor hacia nosotros, y al Espíritu Santo por su divina iluminación en nuestras almas.

 
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Posted by on June 26, 2013 in La Palabra que da vida

 

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