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La Clara Comprensión y Franca Aceptación de la Aflicción

15 Jul

El tema de la aflicción humana, consigna e inspiración de muchos libros y discursos, es muy amplio, y por mucho que se haya dicho o escrito, todavía hay mucho más que se seguirá diciendo y escribiendo sobre el particular. Cuando este tema lo enmarcamos en el cuadro de vista divino, el veredicto final lo sustentan las Sagradas Escrituras.

¨Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas, les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

Y una de todas esas ¨cosas¨ es la aflicción. Antes de entrar a considerar el asunto que nos ocupa, el texto nos demanda hacer tres observaciones: ¿quiénes son los que aman a Dios? ¡Cual es el propósito al que se refiere?  Llamados ¿a qué?

No somos fieles a la Palabra de Dios cuando queremos eliminar la aflicción en la vida del cristiano. La experiencia entera establece lo absolutamente opuesto,y son muchos los pasajes bíblicos que lo confirman. El mismo Señor Jesucristo advirtió a sus discípulos: ¨en el mundo tendréis aflicción, más confiad yo he vencido al mundo.¨ Juan 16:33  Y el Apóstol Pablo asentó:  ¨es necesario que por muchas aflicciones entremos al reino de los cielos.¨ Hechos 14:22  No tenemos que hacer mucho esfuerzo para encontrar la respuesta a cada una de estas preguntas ya que la Biblia misma no da la respuesta.

Algunas de las citas bíblicas en respuesta a la primera presunta son: Deuteronomio 6:5  10:12  Salmo 31:23  2 Tesalonicenses 3:5  Judas 21;

a la segunda pregunta son:  1 Corintios 1:26  Efesios 4:1    2  Tesaloni- sences 2:14

y a la tercera pregunta son:  Efesios 1:18  Filipenses 3:14  1 Tesaloni-censes 2:12

Mi afligido y querido amigo, vemos claramente que Dios tiene propósitos bien definidos para permitir que nos visite la aflicción.  Suele ocurrir que nos concentremos tanto en la aflicción misma, o que sea de tal magnitud, que nos resulte lógico pensar que Dios la haya permitido. Este era el dilema de los amigos de Job, y el dilema de muchos, el día de hoy. Otros más consideran la aflicción, sin reserva o conseción de ninguna especie, como la causa directa del pecado; tal fue el caso de los discípulos de Jesús con el ciego de nacimiento. Ante este caso la pregunta estaba a flor de labios: ¿quién pecó, éste o sus padres? Para que haya una franca aceptación de la aflicción, se requiere de una clara comprensión de los muchos propósitos por los cuales Dios la permite en la vida de sus hijos.

Y para una clara comprensión de ella, se hace necesario admitir nuestra condición como humanos, es decir, tenemos una comprensión limitada de la aflicción debido a nuestra mente limitada. Además,aunque estemos dentro del cuadro de la aflicción, es imposible mirar el cuadro completo como Dios lo ve. Romanos 8:18 dice: ¨Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.¨  Lo que está permitido conocer de los propósitos de Dios en la aflicción, es de gran beneficio para nosotros, pues a través de ellos vamos a descubrir que es Dios quien designa la clase de aflicción, el grado de aflicción, la duración de la misma, y espeficicamente hacia donde nos quiere llevar el Señor con ella.

Entre los propósitos que Dios tiene en la aflicción, están los siguientes:

En lo refente a nuestra relación con él.

El punto de partida en toda consideración espiritual debe ser siempre el estado en que se encuentra nuestra relación con Dios. Imaginémonos por un momento que el Libro de Job pasara por alto, al inicio de su narración, todos los antecedentes de los capítuloos 1 y 2, o a un José en la corte de Egipto sin la experiencia que vivió con sus hermanos, o a un Moisés como líder de su pueblo sin tener al alcance nuestro el saber de su encuentro con Dios en la zarza ardiente, o a un Jesucristo sin la expereiencia del Getzemaní, o, a un Pablo sin su encuentro con Jeús en el camino a Damasco.

En lo tocante a la relación del hombre con Dios, el Apóstol Juan declara que Jesús vino a los suyos, su mundo, y los suyos no le recibieron, pero a quienes le recibierion, se les dió el poder de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre y voluntad humana, sino por obra de Dios, mismos que poniendo su fe en Jesús como Salvador y Señor son nacidos a la familia de Dios. Si tú querido lector, no tienes una relación viva con Dios, te es necesario nacer de nuevo.

1.-Para su gloria.  Mateo 6:10;  26:39-44  Filipenses 2:8

Nuestra voluntad está atrincherada, defendemos a capa y espada nuestros derechos; nuestros criterios deben prevalecer todo el tiempo, peleamos por nuestro engrandecimiento; mi voluntad es mi voluntad y de nadie más.

Cuantas veces la aflicción haga acto de presencia en nuestras vidas, nuestra oración a nuestro Padre Celestial debiera ser algo parecido a esto:  –Voluntariamente entregó mi voluntad para hacer tu voluntad voluntariamente. En mi vida entera quiero glorificarte, vivir como tú lo desees, y en mi muerte quiero glorificrte como tú lo dispongas.–  La mejor forma de gloriificar a Dios es estar siempre sometido  a su voluntad.  Nuestra obediencia glorica a Dios.

2.-Para manifestar su gracia.  2 Corintios 12:9

¿Cuántas veces has pedido a Dios que te saque de tu aflicción?  Cristo oró tres veces en el Getzemaní, y Pablo oró tres veces respecto al aquijón en su carne. Ambos no fueron librados de la aflicción, pero si fueron sostenidos todo el tiempo que ésta duró.

3.-Para hacernos semejantes a su Hijo.   1 Pedro 2:18-23

En muchos casos la aflicción es el resultado de conductas injustas de los más poderosos sobre los débiles. A quienes se encuentren en este predicamento Jesús les dice: Sique mi ejemplo, cumple con tu responsabiidad, y lo demás déjalo en las manos de tu Padre Celestial.

En lo referente a nuestra Misión

4.-Para hacernos útiles y fructíferos   Filipenses 1:21-29

Dios nos consuela en nuestras tribulaciones, con el propósito de que nosotros consolemos a los que están pasando en alguna tribulación, con la misma consolación con la cual nosotros fuimos consolados. 2 Corintios 1:3-7

En un pequeño jardín tengo plantado un pino. Cuando recién lo planté lo regaba echándole agua el pie del suelo. Se mantenía verde, pero no crecía. Un buen día decidí regarlo con el fuerte chorro de agua de la manguera, sus ramas eran estrujadas fuertemente, pensé que se las podía quebrar, y ´´santo remedio,´´ mi pino empezó a crecer y a florecer. Dios usa muchas veces la aflicción para hacernos fructíferos.

5.-Para hacernos testigos de su amor ante el mundo   Salmo 34:19

La carencia más grande del mundo es la falta de amor, del amor verdadero y real; justo lo que es el amor de Dios: verdadero y real Y nosotros como hijos de Dios lo hemos conocido y experimentado, ha sido derramado en nuestros corazones. Somos instruidos por la Palabra de Dios a considerar la aflicción como una disciplina divina que nuestro Dios en su infinito amor nos aplica para librarnos de las consecuencias que pueden traer nuestras malas decisiones o acciones equivocadas, es decir, es medida preventiva por eso, por que nos ama. ¡Cuánta necesidad hay en este mundo de esta clase de amor¡

En lo referente a nuestro crecimiento espiritual

6.-Para nuestra santificación   1 Pedro 1:6-9

En una de las congregaciones que pastoreamos, había un hermano que fundía metales. Un día que le visité estaba fundiendo plata. A altas temperaturas el fuego tenía que hacer surgir todas las impurezas del metal. Le pregunté:

—¿cómo sabe usted cuando la plata ya está limpia?—

Ante mis ojos quitó de aquel metal varias basuras, acto seguido, aumentó el calor para que subiera la templeratura, y me dijo:

—pasemos a la oficina y regresaremos en unos minutos—

Cuando regresamos aquel metal reditido ya empezaba a mostrar su brillo propio de la plata; volvió a repetir el mismo proceso, retiró aquellas basuras y aumentó la intensidad del calor.

—aún tenemos que esperar un poco más–me dijo.

A la tercera ocasión que regresamos me dijo:

—ya está lista—  Me pidio que me acercara al crisol, lo hice y me preguntó:

—¿Qué vió en la superficie del metal?—

En aquel hermsosísimo brillante platino vi mi rostro,como ningún otro espejp me lo había reflejado.

—Por el fuego de la prueba Dios purifica nuestra fe, hasta que en nosotros se refleje la imagen de su Hijo Jesús.—

Fue la conclusión de mi visita.

7.-Para evitar el pecado    Hebreos 12:5-6

No toda aflicción es consecuencia de algún pecado cometido, según nuestro limitado criterio, para Dios que conoce nuestros corazones y los escudriña. encuentra en ellos conductas o actitudes que en ocasiones a nosotros nos es difícil detectar,  Ejemplo claro lo tenemos con la Iglesia de Efeso, a la que Jesucristo le dijo:

—Conozco tus obras, tu trabajo, tu paciencia, tu sufrimiento, pero tengo contra tí, que has dejado tu primer amor—

Y como situaciones smejantes a esta se puedar dar tambien en nuestras vidas, qué mejor que hacer nuestra la oración del Salmista en el salmo 139 y versiculos 23 y 24, que a la letra dicen:

¨Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame por el camino eterno.¨

8.-Para prevenirnos de caer en la tentación   Santiago 1:13-15

En el capítulo 1 y versículo 12, de su Epístola, el Apóstol Santiago se refirió a la aflicción, con bendiciones prometidas a quienes la resisten, y en los versiculos 13 al 15 se refiere a la tentación. La versión parafraseada del Nuevo Testamento trasncribe los versículos 14 y 15 de la siguiente manerea: ¨la tentación es la atracción que sobre el hombre ejercen sus malos pensamientos y sus malos deseos. Estos lo impulsan a cometer pecado, y el pecado Dios lo castiga con la muerte.¨  Así que la prueba o aflicción es muy distinta a la tentación. Sin embargo, Santiago las menciona seguidas, ¿por qué? ¿Habrá entre ellas alguna conexión? Me parece que la razón es la de llevarnos a investigar el origen de nuestra aflicción para que tomemos el camino correcto respecto a nuestra actitud frente a ellas, para honrar a nuestro Dios.

En lo referente a nuestra esperanza

9.-Para prepararnos para el cielo    Romanos 8:18

El Señor Jesucristo fue a preparar lugar para nosotros, pero nosotros ¿estamos preparados para estar en ese bello lugar? ¡Qué sus promesas levanten nuestro ánimo, nuestro Dios no puede mentir¡ ¿las cumplió en el pasado? ¿las está cumpliendo en el presente?  Así también las cumplirá en el futuro.

10-para hacernos participantes con lo santos.  1 Pedro 5:9

Como humanos, de manera innata gravitamos hacia la autoconmiseración conisderamos que nuestra aflicción es la más grande, la más difícil de soportar, pero Dios nos lleva al reconocimiento de que todos tenemos al mismo Salvador, el mismo camino y el mismo destino.

El camino de Dios es siempre el camino del sufrimiento, es el camino de la senda larga, más larga, larguísima, pero la Palabra Divina subraya hasta lo sumo que la recompensa es para la

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Posted by on July 15, 2013 in Levanta el Animo

 

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