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Puntualizaciones en el Libro de Génesis (Parte 3)

05 Sep

Jacob y Esaú:  Gemelos, si; ¨Cuates¨, no

Introducción.  

La diferencia entre gemelos y cuates está en que los gemelos se parecen mucho fisicamente, caso que no siempre ocurre con los cuates. Los gemelos se gestan en una misma placenta, mientras que los cuates se gestan en diferentes placentas. No es el hecho de que nazcan juntos en el mismo momento del parto.

Todos conocemos a gemelos y a cuates, y posiblemente hemos confundido a unos con otros. En México y Guatemala la palabra ¨cuate¨ tiene también otro uso. Se le designa ¨cuate¨ a un amigo o camarada, y a alguien parecido o semejante a otro sin necesidad de lazos familiares.

En los tiempos bíblicos todos los bebés nacidos en el mismo parto eran considerados indistintamente como mellizos o gemelos, por esa razón en todas las versiones de la Biblia, a Esaú y Jacob  se les designa como mellizos o gemelos. Además, el hecho de que el segundo bebé viniera agarrado del talón de su hermano, indica que eran de una misma placenta. Gracias a los estudios de la Genética, ciencia no existente en esos días, hoy podemos hacer una distinción en estos casos.   Para nuestros propósitos , tomaremos en cuenta los usos dados en México y Guatemala a la palabra ¨cuate¨, con mucho respeto a los términos bíblicos. Es así como surge el título de esta puntualización.

La Bendición.

Dios no hace acepción de personas. Esaú y Jacob fueron amados por Dios desde el mismo momento de su gestación. Él quería bendecirlos mucho más de lo que ellos pudieran imaginar.  Ambos gozaron de la bendición de tener padres piadosos, la bendición estaba disponible para ambos, la tenían al alcance;  por buena parte de su vida, ambos, Esaú y Jacob vivieron sin conciencia de estas prerogativas. Ambos miraban los hechos escuetos de la primogenitura como era la ventaja material que les reportara, sin tener en cuenta los propósitos divinos imperativos involucrados en ella.

Dos Caminos.

Esaú menospreció la primogenitura, y Jacob se la arrebató con engaño. Dios no se agrado de estas acciones, y cada uno sufrió indistintamente las consecuencias. Jacob siguió el ejemplo de su padre, fue a sus parientes para buscar esposa, Esaú tomó el camino equivocado, fué y tomó esposas de los canaanitas, mujeres idólatras, lo cual desagradó a su padre, y a Dios.

Los caminos de Dios.

Una de las tendencias humanas es la imponer sobre los demás nuestras opiniones y criterios, llegando al colmo de querer hacerlo así también con Dios. El hermano menor debía estar bajo la autoridad del hermano mayor, y tenía que respetarse ese criterio a como diera lugar, sin embargo, al nacer Esaú y Jacob, Dios determinó algo diferente, contrario a la tradición y la opinión prevaleciente en aquellos días.

Dos errores.

Fatal y lamentable fue el error de Isaac al preferir a Esaú porque le llevaba guisos de los animales que cazaba en el campo, mientras que Jacob era quieto y pasaba el tiempo en casa, más al lado de la madre. (opinan los rabinos que el mayor tiempo lo empleaba no en las labores hogareñas, sino en estudio).  Así, tal vez sin darse cuenta, Isaac y Rebeca cayeron en el insostenible error de la preferencia de los hijos.  Si esto fue un error, más grande fue el de ignorar y echar al olvido la voluntad de Dios para los hijos. Claramente se le dijo a Rebeca: ¨Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor.¨(Génesis 25:23)

Los vientos y las tempestades. 

Me aterra la idea el pensar que en algún momento Rebeca recordó aquellas palabras, y a partir de ese instante ella entró en acción forzando los hechos para que tuvieran cumplimiento, pasando por alto que en cuanto a tiempo y circunstancias se refiere, es Dios quien tiene la última palabra. Rebeca debia recordar la experiencia de su suegra Sara con Ismael, el hijo de la concubina de Abraham; sembró vientos y cosechó tempestades.

La voluntad de Dios.

Es muy necio de nuestra parte, aunque muy humano, el querer que las cosas sucedan en nuestro tiempo y a nuestra manera, y cuando asi actuamos, hemos de atenernos a las consecuencias. Ni en broma hemos de expresarlo. Recuerdo a un querido hermano, a quien siempre le exhortaba a buscar la voluntad de Dios en cosas que quería hacer, mis palabras eran:

–si Dios quiere–  y él me contestaba:

–y si no quiere, a fuerzas–   por supuesto en forma de broma.

Conductas.

Volvamos al tema. Cuando Caín mató a su hermano Abel, Dios le preguntó:

–¿Dónde está tu hermano Abel?—  y Caín contestó:

–¿Acaso es mi deber vigilar a mi hermano?—

Se reconoce que todos los seres humanos somos hermanos y como tales debemos ver por el bienestar de todos: pero a la hora de la hora, la caridad, la misericordia, el perdón, el amor, brillan por su ausencia, y son substituidos por toda clase de conductas que nos denigran como humanos y nos alejan los unos de los otros. Tales conductas están descritas en la Palabra de Dios, y dice de ellas lo siguiente:  ¨Esta gente se mantiene haciendo toda clase de injusticia, corrupción, codicia y maldad. Viven llenos de envidia, asesinatos, peleas y fraudes. Siempre están pensando mal de los demás. Son unos chismosos; hablan mal de los demás. Odian a Dios, son insolentes, orgullosos, vanidosos, inventan maldades y no obedecen a sus padres. Son insensatos, no cumplen sus promesas, son insensibles y no tienen piedad de nadie. Aunque saben que la ley de Dios dice que quienes hacen esto merecen morir, no les importa y siguen haciéndolo. Además afirman que están en lo correcto los que hacen todo esto.¨ (Romanos 1:29-32

Condiciones sociales.

Con semejante lista de conductas humanas ¿Será posible algún día alcanzar una confraternidad universal? ¿lo ha logrado la ONU?  De esta lista ¿cuál podríamos eliminar porque está obsoleta? ¿cuál podríamos calificar de irreal o exagerada? Con toda la ciencia, conocimiento, tecnología y religiones disponibles y a nuestro alcance ¿no es de esperarse que vivamos mejor? Nuestra sociedad es disfuncional, casi caótica. ¿Cuál es la causa y el problema por los que no se ha logrado?     Es necesario volver nuestra atención a lo que dice Jesucristo: –¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.  Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los hurtos, los falsos testimonios, las flasfemías. (Mateo 12:34  y 15:19)  Aquí coloco el énfasis, porque es fácil deducir, el hombre necesita un nuevo corazón, una nueva naturaleza, la cual según las palabras del mismo Jesucristo, se logra cuando damos atención y obedecemos su mandato: ¨¨Os es necesario nacer de nuevo; nacimiento que es efectuado por Dios en el momento en que reconocemos nuestra condición de pecadores y aceptamos el amor de Dios demostrado en la entrega de su Hijo Unigénito, quien llevó sobre su cuerpo el castigo que nosotros merecemos por nuestros pecados.

La Promesa.

Dada la gravedad de los acontecimientos en la relación de Jacob y Esaú, jamás se hubieran reconciliado, pero estaba en juego la promesa hecha a Abraham e Isaac; fuera por la parte de Esaú o por la de Jacob, la promesa tenía que cumplirse, y por el curso de los acontecimientos en la vida de Jacob, parece que tomó más conciencia de este hecho, que Esaú, ya que éste menospreció la primogenitura, y además se casó con mujeres canaaneas y se desconectó de los lugares donde Dios se había manifestado a su abuelo Abraham y a su padre Isaac.

Un nuevo corazón.

En esas condiciones Dios no daría su bendición a ninguno, aun cuando Jacob había recibido la bendición de su padre; enfocándonos en la vida espiritual, definitivamente Jacob le llevaba gran ventaja a Esaú. Para ser depositario de la promesa divina se requería más que simple aceptación y conformidad con las circunstancias, se requería un cambio de corazón, de un abandonar y soltar todo lo viejo, de un morir a lo terrenal y un genuino interés por lo espiritual. ¿Había algo de esto en la vida de Jacob?  Cuando Jacob regresa a Bethel y a los sitios donde Dios se habia revelado a su abuelo Abraham y a su padre Isaac, pone de manifiesto su interés por conocer personalmente al Dios Todopoderoso de sus padres. Dios le hace reconocer su gran necesidad de la bendición divina en su vida, y lucha por ella hasta el morir. Murió el Jacob carnal, embustero, y nació el Israel vencedor. El corazón lleno de odio fue cambiado por un corazón lleno de amor, humillado y perdonador; la ambición ya no son los  bienes materiales, sino los bienes espirituales y eternos. La relación con su hermano cambió a:

Gemelo, si: Cuate(amigo), si

Conclusión.

Para cerrar esta puntualización me permito usar como un ¨broche de oro¨ las palabras del Apóstol San Juan en su Primera Epístola capítulo 4 y que  a la letra dicen:  ¨Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. versículos 7 y 8

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?  Y nosotros tenemos este mandamiento de él:  El que ama a Dios,ame también a su hermano. versículos 19 al 21

Hermanos, si; Cuates (amigos), también.

Esaú emospreció

 
 

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