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LA GLORIA SUPREMA DE SUS HERIDAS

20 Sep

Introducción.

En estas dos últimas décadas, la cirugía plástica estética ha alcanzado un auge sin precedentes. Millones de dólares son pagados para obtener sus beneficios, aunque conlleve también muchos riesgos, incluida la muerte:  También se cuenta hoy con muchos productos famaceúticos muy efectivos para eliminar casi por completo y en poco tiempo cualquier cicatriz, sin importar el tamaño de la misma; y que no estaban disponibles hace ciencuenta años atrás. Ambas cosas, es decir, las cirugías como los productos farmaceúticos contribuyen a que las personas luzcan mejor fisicamente, lo cual a su vez contribuye a elevar el nivel de autoestima.

Heridas y Cicatrices.

A menudo, de la mano de las cicatrices van entrelazadas experiencias traumáticas muy difíciles de olvidar. Me tocó vivir una de ellas en la ocasión que visitamos un aserradro. Mi maestra de primaria programó llevarnos a su grupo a un aserradero para que nos dieramos cuenta cómo los árboles se convertían en tablas de madera, y de la madera los carpinteros fabricar los muebles del hogar.  Nos advirtió del peligro que representaban varias máquinas y herramientras de trabajo propias de esos lugares, razón por la cual debíamos mantenernos a cierta distancia de ellas.  Llegamos a un banco , donde había una sierra de unos 5 a 6 metros de largo con la cual estaban cortando un tronco muy grueso, en ese momento no había nadie usándola; yo estaba en uno de los extremos, observando sus filosos y puntiagudos dientes, cuando una niña en el otro extremo, en forma accidental, tropezó con la sierra y ésta cayó sobre mi pie izquierdo.   Me causó una herida profunda y grande, grité, y en mi auxilio corrieron varios hombres que me levantaron y me llevaron al hospital; en el trayecto perdí mucha sangre y me desmayé; para cuando recobré el conocimiento, me encontraba en la cama del hospital con mi pie izquierdo vendado y en posición levantada. Presa del pánico el pregunté al doctor:

–¿voy a perder mi pie?– y su respuesta fué:

–no, no vas a perder tu pie, tienes que guardar reposo varios días y recibir el tratamiento y curaciones que voy a prescribir– y agregó:

–por la  profundidad de la herida, vas a tener una cicatriz en tu pie que tardará muchos años en desaparecer–

Los paramédicos tienen conocimiento de las diferentes clases de heridas, justo para saber qué medidas preventivas deben aplicar; entre las heridas están las siguientes:

1.-Cortantes.  Son causadas por instrumentos de filo regulares, com el cuchillo y otros.

2.-Punsantes. Son causadas por instrumentos con punta, como el picahielo, espada.

3.-Contusas.  Son causadas con objetos de forma irregular, como el cuchillo.

4.-Avulsivas.  Consiste en desgarramiento de la piel y tejidos.

5.-Abrasivas.  Causadas por fricción–caída sobre la arena.

6.-Magulladuras.  Heridas cerradas producidas por golpes;

y otras más.

Las heridas de Jesús.

Al leer en los Evangelios los acontecimientos inmensamente significativos de la pasión de Jesús, encontramos que las seis clases de heridas mencionadas arriba tuvieron lugar, y no una por una, sino todas juntas a la vez. Jesús sufrió heridas en la espalda, la cabeza, la cara,  los brazos, las piernas, además de las que ya son conocidas de todos, en sus manos, pies y costado. Literalmente, como lo asienta Isaías en su profecía; Jesús fué ¨molido¨ por causa de nuestros pecados. Isaías 53:5

Considero oportuno y útil recalcar las diferentes palabras de las versiones de la Biblia usadas para referirse a las heridas de Jesús.

Herida, llaga (son sinónimos) Isaías 53:5  1 Pedro 2:24

Aquí caen ¨Las Cinco Oraciones a Jesús por sus llagas¨¨ de San Francisco de Asis.

Magullado–inchazón por golpes sin causar heridas.

Y en lo que a intensidad de dolor se refiere

Herida y llaga–más intensos en dolor que magullado.

Horadado, traspasado (son sinónimos); más intensos que los dos anteriores.  Salmo 22:16

Es a estos últimos, dada su infinita trascendencia, a los que más énfasis se da en la Palabra de Dios, pues fueron sus manos y costado traspasados los que Jesús les mostró a sus discípulos cuando se apareció a ellos: ¨Y cuando les hubo dicho esto, les mostró  las manos y el costado¨  Juan 20:20;

y a los que sin duda se refiere en Apocalipsis 5:5  ¨…estaba en pie un Cordero como inmolado..¨,

y cuando él regrese a la tierra otra vez  ¨mirarán al que traspasaron…¨  Apocalipsis 1:7

Horadado y traspasado.

Es un hecho de gran significación el hacer algunas observaciones pertinentes de este último pasaje, por dos razones: La primera, la Biblia deja bien claro que Cristo volverá otra vez, y la segunda es que a su venida, con una prueba tan abrumadoramente convincente, como lo son sus heridas, no habrá ninguna duda de quién es El.

En la mayoría de los crímenes hay dos partes involucradas, los autores intelectuales del homicidio, y los autores materiales del mismo. En el caso de Jesús los autores intelectuales fueron los judíos, y los autores materiales fueron los romanos. En el texto de Apocalipsis se habla de los autores intelectuales, es decir, los judíos, quienes al ver a su Mesías herido, reconocerán que fueron sus asesinos, y será tal su dolor por haberlo hecho que levantarán un gran llanto, tan grande como el de aquellos que lloran por la muerte de un primogénito, manifestando con ello su sincero arrepentimiento, y Dios los perdonará.

Y ¿qué de los autores materiales del crimen?

Jesús durante su ministerio profetizó la forma como sería su muerte y quienes la ejecutarían; hizo referencia a los dos, es decir, a los autores intelectuales como a los ejecutores materiales: (Lucas 18:32), los gentiles, quienes nos estarían representando a todos los demás de los hombres que no somos judíos. Por lo tanto, el mundo entero le crucificó.

Cuando Jesús retorne a la tierra, dice la Escritura que ¨todo ojo le verᨨ  (Apocalipsis 1:7), aquí quedan incluidos todos los gentiles, y comparando con la profecía de Zacarías 13:8 víctimas de indolente apatía, se ve que en ellos no habrá arrepentimiento alguno.

Querido amigo lector:

No estuvimos presentes en aquella tan terrible hora de la crucifixión, pero también somos responsables de sus heridas y muerte. Mi pecado y tu pecado fueron los que clavaron sus pies y sus manos, e hirieron su costado; pero Jesucristo es: ¨El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo¨ (Juan 1:29). Desde el día de Pentecostés hasta hoy, hay perdón para todos los autores intelectuales como materiales de aquel horrible homicidio.

Indescriptibles Excelcitudes.

La inescrutable majestad y gloria de las heridas de Cristo no está en las heridas en sí, sino en quien las exhibe, lo que ellas significan y en lo que a través de ellas se logró:

Son testimonio de un maravilloso plan.

Hablan del gran amor de Dios.

Patentizan la humanidad de Jesús.

Dignifican al hombre, en sentido del valor que éste tiene en la estimación divina.

Son prueba irrefutable de su resurrección.

Demuestran el alto precio de nuestra redención.

Son prueba de obediencia al más alto costo.

Nos retan a darlo todo por Jesús.

Declaran gallardamente la victoria de Cristo sobre Satanás y su simiente, como había sido pofetizado desde el Huerto del Edén: ¨Y pondré enemistad entre tí y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Génesis 3:15)

Ninguna cicatriz.  

La cicatriz de mi pie por aquella herida, con el correr de los años desapareció. Las heridas de Cristo no son cicatrices, y durarán por la eternidad.

Al llegar a este punto, viene a mi mente el siguiente incidente: Fuí invitado a una reunión de presos en una penitenciería, en la cual un famoso ex delincuente dió su testimonio de su conversión a Jesús.  Con las palabras más viles propias del hampa, y con la demostración  de todas las cicatrices que llevaba en la cabeza, cara, espalada, pecho, brazos, manos y piernas, causadas todas ellas por sus riñas y peleas; exaltó el poder, la misericordia, amor y gracia de Jesucristo al transformar su   vida.  Al terminar la presentación de su testimonio, muy acertadamente puntualizó:

–Yo sé que cuando Dios glorifique mi cuerpo, todas estas cicatrices desaparecerán, aunque me gustaría tener siquiera una cicatriz en este cuerpo que me permitiera demostrar todo lo que sufrí por seguir y servir a mi Salvador.    Las glorias del creyente no serán sus cicatrices, si llegara a tener alguna; toda la gloria y honor los daremos al Cordero de Dios, quien nos lavó de todos nuestros pecados con su sangre, y cuyas heridas veremos por toda la eternidad. Por ahora, mientras permanezca en este  mundo, ojalá que pudiera repetir las palabras del Apóstol Pablo:  ¨Tengo cicatrices en mi cuerpo que demuestran que pertenezco a Jesús¨— (Gálatas 6:17)

Conclusión.    

El gran predicador inglés del pasado, Carlos Spurgeon, refiriéndose a las  heridas de Jesucristo, expresó:

¨Las heridas de Jesús son su gloria, sus joyas, sus sagrados ornamentos.

Son más hermosas que cualquier realeza humana .

Son los memoriales de su lucha.

Son los trofeos de su amor y victoria.¨

Alma mía, prorrumpe en alabanzas a tu bendito Redentor, y bendiga todo mi ser su santo Nombre.

 
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Posted by on September 20, 2013 in EL GPS DIVINO

 

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