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30 Oct

Ofrendas y Fiestas de Gran Significación  

Introducción  

De las religiones antiguas, el Judaísmo ha sido la más importante e influyente. Sus elementos fueron novedosos en su época, entre ellos el Monoteísmo, sus normas morales, sus rituales.  Desde antaño, se consideró a Abraham y a Moisés como sus principales exponentes, promulgadores y promotores; y a la Nación de Israel como la depositaria y responsable de mantener su pureza y vigencia todo el tiempo y en toda circunstancia.

Parte Ceremonial

La religión judaíca delineaba su contenido: en un manual, un templo (Tabernáculo), un sacerdote, un culto y los adoradores.

En el Libro de Exodo se legisló sobre el templo y los sacerdotes, en Levítico sobre el culto (ofrendas, fiestas), y los adoradores.   El Libro de Deuteronomio pone énfasis en el Manual y recapitula toda la historia del Pueblo de Israel desde el éxodo de Egipto hasta la frontera con la tierra de Canaán.

Consideraciones de Interés  

Para un estudio de la más fina calidad de la Parte ceremonial de la Ley: (de Exodo capítulo 21, todo el Libro de Levítico, y hasta el capítulo 20 del Libro de Números), es necesario tener como marco básico las siguientes consideraciones:

1.-Leer con atención y respeto esta parte de la Escritura.

2.- Proponerse no sólo a leerla, pero también a estudiarla.

3.-Con espíritu de humildad, orar por la iluminación del Espíritu Santo.

4.-Tener siempre en cuenta que toda la Escitura es inspirada por Dios.

5.-Cristo señaló que toda la Escritura da testimonio de El.

6.-Toda la Escritura es útil para enseñar, redarguir, instruir, corregir en justicia.

7.-Tiene por objeto el que seamos instruidos en nuestra salvación.

8.-Cualquier pasaje que tomemos de cualquier libro debe ser estudiado a la luz de la Biblia entera (Antiguo y Nuevo Testamento)

9.-Respetar el tiempo, lugar y pueblo al que está dirigido el pasaje.

10.-Debe siempre hacerse una aplicación de lo que se estudia en ella; para mí, mi familia, mi iglesia. mi ciudad y mi mundo.

El Libro  

Santidad a Jehová, el gran tema del Libro.   La palabra ¨santidad¨ ocurre ochenta y siete veces. Dios desea que su pueblo sea santo tanto en su corazón como en su cuerpo.

Tenemos que reconocer que las páginas del Levítico, en apariencia tan poco atractivas y cargadas de detalles ceremoniales, pueda ser la razón de que el libro sea poco leído y por lo mismo poco conocido;y con ello el lector se ha perdido de los ricos tesoros espirituales contenidos en él.

En el libro se da especial énfasis a las ofrendas y fiestas que tenía que ofrecer y celebrar todo israelita piadoso.

Las Ofrendas    

No estamos en lo correcto si sólo vemos las ofrendas como antiguos relatos acerca de costumbres judaícas, sin tener ninguna conexión con nuestra fe y sin singún otro valor para comunicar alguna luz espiritual a nuestros entendimientos. Si contrastamos las ofrendas unas con otras se da a cada una más relieve; si las consideramos en conjunto nos suministran una visión completa de la obra redentora de Cristo.

Cinco son las ofrendas mencionadas en el Libro de Levítico:  

1.-Holocausto

2.-Ofrenda de harina

3.-Ofrenda de paz

4.-Ofrenda por el pecado

5.-Ofrenda por transgresión.

Y se clasifican en dos categorias:

Las tres primeras para los que ya estaban en comunión con Dios   Y las dos últimas para restaurar la comunión con Dios.

Y el orden como están mencionadas también es importante, pues en el Libro Levítico se le menciona en orden inverso a la experiencia del pecador; en la experiencia del pecador primero es la Ofrenda por la Transgresión, luego la Ofrenda por el pecado, le siguen en orden, la Ofrenda de paz y la de Harina, para terminar con el Holocausto. Donde Dios termina, allí empezamos nosotros.

Las cinco ofrendas eran diferentes en:  

1.-El nombre

2.-Las cosas que se usaban

3.-El modo de ofrecerlas

4.-El lugar donde se ofrecían

5.-El motivo

y tienen cuatro aplicaciones:  

1.-Al israelita

2.-A Cristo

3.-A la iglesia

4.-Al creyente.

El Holocausto  

Consideraré de las cinco ofrendas, la primera: la del Holocausto. Y en la Puntualización 2 nos referimos a una de las fiestas.

Primera Ofrenda.  Levítico 1:3-17

Nombre: Holocausto.  v. 3, u ofrenda encendida de olor grato a Jehova, v. 17

Cosas que se usaban: becerro, oveja tórtolas o palominos

Modo de ofrecerla:  Poner la mano sobre la cabeza del animal, degollarlo, desollarlo, dividirlo en piezas y ponerlas en el altar hasta que sean totalmente consumidas por el fuego.

El lugar: a la puerta del Tabernáculo

El motivo: voluntaria.

Cada una de estas partes de la ofrenda tiene su explicación y aplicación, e invito a lector a considerarlas seriamente para aprovechar de las riquezas espirituales contenidas en esta enseñanza.

Aplicación    

Me referiré solamente a una aplicación en la Persona de Cristo Jesús. Levítico 1:3 registra que esta ofrenda era voluntaria, y que el animal para se acepto a Dios tenía que ser sin defecto alguno. Ambas condiciones se cumplieron fielmente por Jesús.

Para la gloria del Padre, Cristo se ofreció a sí mismo, voluntariamente a morir por nosotros (Juan 10:17-18;  Hebreos 9:14), dando así cumplimiento a la primera de estas condiciones. Y respecto a la segunda, el Apóstol Pedro declaró que Cristo fue el cordero sin mancha ni contaminación, que no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. (1 Pedro 1:19 y 2:22)

A nuestra civilizada mente, por muy iluminada y desarrollada que esté, le es imposible el poder captar tan sublime y profundo misterio –el que Cristo se entregó voluntariamente al cumplimiento de la voluntad del Padre.

Al patriarca Abraham y a su hijo Isaac, les tomó tres días de camino para llegar al lugar del ofrecimiento del tan querido y amado vástago. Tuvieron mucho tiempo para platicar ¿de qué hablaron?  Posiblemente de los negocios de sus haciendas, tal vez de algunos incidentes familiares o tal vez de las noticias internacionales; no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que ni padre ni hijo se atreven a charlas sobre el sacrificio mismo, hasta que Isaac rompe el silencio.

–Padre Abraham, tenemos la leña, el cuchillo y el fuego para el sacrificio, mas ¿donde está el cordero para el holocausto?

Mente y cuerpo de Abraham se cimbran ante tal pregunta ¿qué le responderá?

 –Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mio.  Fue su respuesta. Respuesta firme, pero que le desgarra el corazón.

Y cuando llegan al monte y no hay cordero, Abraham toma a su hijo para ofrecerlo en holocausto, y no leemos de alguna queja o reclamo por parte de Isaac. Se somete a la voluntad de su padre, tal vez con la esperanza de que al último minuto cambie de parecer, pero no fue así, lo pone sobre el altar y pone la leña sobre él. Abraham no está bromeando ni quiere hacerle una jugada; toma el cuchillo, levanta el brazo lo más alto que puede, y lo baja con toda la fuerza que puede para clavarlo sobre el pecho de su hijo, y justo, cuando está a la mitad de la distancia entre su mano y el pecho de su hijo, surge entre el silencio patético del momento, la voz del Angel de Jehová:

–no extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas daño….. y aquel cuchillo cae, ya no con la misma fuerza, a un lado del costado de cuerpo de Isaac, sobre uno de los leños.

Si desde que salieron de su tienda Abraham e Isaac, se hubiera dado a conocer el propósito del viaje, nos podemos imaginar cómo hubieran sido esos tres días de camino: reclamos, palabras muy fuertes de ambos, y sin ninguna explicación que justificara semejante acción; y en el momento mismo del ofrecimiento tal vez se hubiera hecho necesaria la intervención de los siervos para forzar a Isaac, atarlo y ponerlo sobre el altar, pero no fue necesario, Isaac voluntariamente se dispone y somete a la voluntad de su padre. Siendo en esto la figura de Aquel que voluntariamente se ofreció en sacrificio unos dos mil años después.. Al regresar a casa tanto Abraham como Isaac sienten lleno su corazón de gozo, pues, han cumplido la voluntad del Omnipotente.

Es fácil deducir, que la ofrenda del holocausto no representa a Cristo llevando el pecado, sino a Cristo sobre la cruz, cumpliendo voluntariamente con la voluntad de Dios.

Además, en la cruz de Cristo, nos revela cuanto amaba al Padre. Indudablemente, Isaac amaba a su padre profundamente también. Pero su sacrificio nada tenía que ver con el pecado del hombre, ni sus sufrimientos podrían compararse jamás con los de Jesús. Para Isaac si hubo un substituto, en el caso de Jesús, él fue el Cordero de Dios que llevó el pecado del mundo. En Cristo está el cumplimiento al pie de la letra de todo aquello que tuvo lugar en el Monte Moría, ahora en el Monte Calvario. El Cordero de Dios, sin mancha ni pecado que voluntariamente se entregó en obediencia a Dios, y para redención de género humano.

Hay muchas lecciones que aprender de ésta y de todas las ofrendas levíticas. Espero que esto sirva de incentivo a nuestro corazón para seguir explorando en estas minas de oro.

Quiero terminar citando las palabras del Apóstol Pablo, inspiradas por el Espíritu Santo, y que leemos en su Epístola a Los Romanos capítulo 12 y versículos 1 y 2:  ¨Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

No os conforméis a este siglo, sino transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.¨

Notemos que no es un mandamiento explícito, pero sí implícito. Es un ruego.  Para el israelita, el holocausto era un sacrificio de gratitud a Dios por sus bondades.  Notemos también que la voluntad de Dios es considerada: ¨para que comprobéis la voluntad de Dios¨, que justo, eran dos de los requisitos para que el holocausto fuera acepto delante de Dios.

El ¨olor suaje, grato a Jehová (alabanza) y el ¨incienso¨(la oración) son parte integral de una entera consagración a Dios.

 
 

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