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RENUEVA TU DEDICACIÓN

20 Jan

¨Renovarse para el progreso¨

Frase que el Escritor, poeta  y filósofo español Miguel de Unamuno (1864-1936) acuñó para referirse al progreso dependiente de la renovación, y que tuvo mejor suerte cuando el pueblo más tarde la hizo suya agregando la última parte y quedar finalmente en:

¨Renovarse o Morir¨

Hoy se le toma como árbitro y mediador de la gran nececidad que tienen las empresas o programas sociales y políticos de estar al día con los avances de la tecnología y el desarrollo de las ciencias y necesidades humanas. Se le presenta como una sentencia de mucho vigor y rigor, casi como una ley inexorable si se quiere subsistir en medio de la competencia en todos los ramos de la actividad productiva y de desarrollo humanos.

EL LIBRO DE JUECES

No se conoce quien fue el escritor. La opinióm generalizada está a favor de Samuel, ya que fue él último de los Jueces.

Todo el Libro está dedicado a mostrar cuales fueron las condiciones en las que vivió el Pueblo de Israel despúes de la muerte de Josué.

La historia se desenvuelve en un círculo vicioso. Pecado, Opresión. Clamor, liberación.

Cubre un período de unos 350 años, de los cuales según lo registra el libro 245 años fueron de libertad, y 93 de servidumbre.

LA NACIÓN DE ISRAEL EN CRISIS

1.-Condiciones Espirituales

En este ámbito, se nota en el libro una decadencia progresiva, logicamente empiezan apartándose de Dios, dan paso libre a la apostacía y terminan con una idolatría extrema; adorando a los ídolos de todos los dioses de las naciones circunvecinas, conocidos y por conocer. La religiosidad y el fanatismo estaban en apogeo, con sus consabidas consecuencias. (Jueces 2:11-15; 10:6)

El Pacto que Dios había hecho con Israel fue ignorado por completo, dando como resultado el no obedecer los mandatos de Moisés en cuanto a los moradores de esas naciones idólatras, ni el ejemplo de Josué de servir a Dios junto con sus familias. La Palabra de Dios dejó de ser relevante para ellos.

Las conquistas territoriales fueron más importantes, que las conquistas espirituales; lo material suplantó a lo espiritual.No hubo ningún tipo de liderazgo espiritual despues de la muerte de los ancianos y sacerdotes que sobrevivieron a Josué. La vida se vivió conforme a lo que cada día daba de sí. Había algunas familias temerosas de Dios como lo demuestra la familia de Sansón, y de Nohemí en el Libro de Rut.

El Libro a los Hebreos corrobora la fe de Gedeón, Barac, Sansón y Jefté, vidas y páginas del Libro de Jueces que brillaron en medio de la densa obscuridad imperante en esos fatídicos años.

2.-Condiciones Políticas

Permitieron que sus enemigos moraran entre ellos, teniéndolos como tributarios, lo cual resultó muy cómodo de momento, pero sin la visión de los problemas que podrían causarles en el futuro. Eran enemigos potenciales expectantes del momento oportuno para sublevarse. (Jueces 1:28)

Tuvo mas visión política el Faraón en Egipto cuando moraban allí, que el pueblo de Israel ahora que está libre en su propio territorio.

No hubo un cuerpo representativo de las doce tribus.

3.-Condiciones Sociales

Descuidaron su sentido de unidad, disgregándose como nación. Cada tribu empezó a ver sólo por lo suyo.Cada tribu quería ser más, ninguna quería ser menos, buscaban ser servidos antes que servir.

De tal forma descuidaron este renglón que llegaron al extremo de una guerra civil. Pocas veces se tendieron la mano de auxilio para aliviar sus pesadas cargas. Condiciones que quebrantarían y agrietarían su vida social  (Jueces 8:1: Capítulos 21-22)

4.-Condiciones Económicas

La pobreza, el hambre, la falta de empleo, la mendicidad, hicieron acto de presencia en estos tiempos. En Belén (casa de pan) no habia pan, según lo consta el Libro de Rut en su capítulo 1 y verso 1. El robo y la rapiña de sus enemigos los tenían sumidos en la miseria. (Jueces 6:5-6)

5.-Condiciones Morales

Corazones corruptos, actos de inmoralidad incalificables y en franco desenfreno moral. Sin ningún respeto a las damas y a los adultos. La mentira y el engaño hicieron presa de sus mentes y corazones, la lascivia, adulterio y fornicación; serios problemas de los cuales nunca levantaron cabeza, fue estrepitoso su fracaso (Jueces Capítulo 19)

¿LE SUENA FAMILIAR?

No sé cuánto daríamos porque todo esto fueran cosas del pasado, y que hoy con toda la tecnología y avances cientifícos de que dispones ya estuviéramos viviendo condiciones de vida diferentes. Y nos preguntamos: en el tiempo de los Jueces ¿quien falló? ¿el hombre? o ¿Dios? Si encontraramos que fue Dios quien falló tendriamos toda la razón para echarle la culpa a él, pero si encontraramos que fue el hombre el culpable, entonces como seres infortunados tenemos que cerrar la boca, porque si las mismas condiciones están prevaleciendo en nuestros días, con la única diferencia de presentarlas barnizadas con la cultura y el avance científico, los culpables somos nosotros.

¨Renovarse o morir¨ la frase inicial de nuestro escrito también tiene una connotación espirirual. Fue Jesucristo precisamente quién dijo: ¨Os es necesario nacer de nuevo¨ y sólo El es quien redime, salva y transforma el corazón del  hombre, pues según sus propias palabras, es del corazón del hombre de donde manan los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciónes, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre (Mateo 15:19-20), lo cual quiere decir que entre tanto no cambie el corazón del hombre, las cosas seguirán igual todo el tiempo, y cambiar el corazón del hombre no está en el ámbito de la política, ni en lo novedoso de reformas sociales, ni en ningún poder humano alguno, esto es posible sólo para Dios cuando el hombre depone su orgullo e incredulidad y se rinde a Jesucristo reconociéndole como su Salvador y Señor.

Es definitivo y categórico, necesitamos hombres con un nuevo corazón que asuman el liderazgo de nuestras naciones y de nuestra sociedad.

El Pueblo de Israel no perdió su relación de pueblo elegido por Dios, pero si perdió su devoción a Dios, la dejó morir, no la renovó, no la tuvo al día, y ya hemos visto las consecuencias; lo mismo nos puede pasar a nosotros si no renovamos nuestra devoción a Jesús.

Durante el tiempo de los Jueces, la Nación de Israel no fue de bendición para ninguna nación pagana, ni vecina ni lejana.

¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una…(devoción) tan….(importante)?

¿Cómo está nuestra devoción a Jesús?

 
 

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