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SOLDADO ¡LEVANTA TU BANDERA¡

07 Feb

Si el deporte palpita en tus venas, habrás observado la costumbre de muchos de los asistentes a los eventos deportivos, de usar gran cantidad de banderolas que hacen ondear para dar ánimo al equipo de su predileccion. También es notorio el uso de pancartas en las manifestaciones públicas o masivas. Como una característica dominante, en los ejercitos de la antiguedad los soldados portaban y levantaban sus pendones en los campos de batalla y cuando regresaban victoriosos de la guerra.

Los Antecedentes del Conflicto

Pasado el período de los Jueces, unos 350 años aproximadamente, nos hallamos al Pueblo de Israel pidiendo rey a Dios, queriendo ser como las naciones vecinas. Dios atiende a su petición e instruye a Samuel, el último de los jueces, para que designe a Saúl como su primer rey. Desde tiempos atrás los vecinosde Israel les causaron grandes y graves problemas como resultado de no seguir alpie de la letra las instrucciones de Moisés, entre las que se encontraba arrojar de su territorio a esos pueblos. El rey que ahora tenían debía luchar contra esas naciones vecinas, y esa fue una de las primeras acciones de Saúl.

Las Naciones en Conflicto  

La Nación de Filistea se localizaba al sur de Canaán, y por siglos les causó dolor de cabeza a los hebreos, de tal forma que cuando llegamos al capítulo 17 del Primer Libro de Samuel, ambas naciones están nuevamente en conflicto bélico. Los ejércitos de ambos pueblos están pertrechados esperando el momento de entrar en batalla. Israel parece estar en desventaja tanto numérica como táctica y estratégica.

Los Representantes en el Conflicto    

Por parte de los filisteos estaba al frente de su ejército, el gigante Goliat, y por parte de los hebreos, el rey Saúl. Estando los ejércitos de ambas naciones frente a frente, el gigante Goliat desafiaba al rey Saúl para que nombrara a un soldado que peleara con él. El vencedor de esa lucha sometería al vencido, ejército y pueblo a rendirse ante él.

Los versículos 4 al 7 nos dan una descripción de tal gigante:  Casi tres metros de altura, un casco de bronce sobre su cabeza, sobre sus piernas grebas de bronce, jabalina de bronce entre sus hombros, el asta de su lanza como un rodillo de telar, el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro. El hombre, tanto como su vestimenta, eran imponentes, en agresiva y furiosa embestida, tenía tanto a los soldados israelitas como a su rey Saúl, turbados y presas de gran miedo.

El Vencedor del Conflicto  

En los versículos 15 al 31 se narran las circunstancias que dieron lugar a la presencia de David en el campo de batalla, y en los versículos 31 al 58 nos describen la forma como fue vencido el gigante por el pastor de ovejas, de nombre David.

Los Resultados de la Victoria  

La derrota que sufrieron los filisteos fue grande y definitiva. David llevó la cabeza de Goliat a Jerusalén, y sus armas las guardó en su tienda. Saúl reconoció tanto a David como a su victoria.

Al regresar de la guerra y ser vitoreados David y el ejpercito, las doncellas de todas las ciudades de Israel cantaron: ¨Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles¨

El rey Saúl fue arrastrado al vórtice de su celo incensato, al escuchar el canto de las doncellas, y desde aquel día no vio con buenos ojos a David.

  En unos pocos renglores he hecho un resumen del desenvolvimiento de la historia de aquel gran evento bíblico sin presedentes, y para quienes tengan interés en conocer todos los detalles, les aconsejo leer del Primer Libro de Samuel, el capítulo 17 y los primeros nueve versículos del capítulo 18

El Enfoque en la Vida Cristiana  

Esta historia del Antiguo Testamento tan conocida de muchos, tiene gran cantidad de enseñanza para el cristiano en asuntos prácticos de su vida, y es así porque todos tenemos gigantes con quienes tenemos un conflicto feroz, y debemos aprender de David cómo enfrentarlos y vencerlos.

Contra todos los ataques de Satanás debemos vestirnos de toda la armadura de Dios, como nos exhorta el Apóstol Pablo (Efesios 6:14-18), fortaleciéndonos en el Señor y el poder de su fuerza. La vida cristiana es una guerra constante contra la tiranía del pecado, pero es la única vida que vale la pena vivir.

¿por qué escogió David cinco piedras si sólo necesito una?

Para convencer al rey Saúl que le permitiera ir al campo de batalla, David le contó de todas sus facultades latentes y cómo habían sido usadas excepcionalmente por Dios en la protección de sus ovejas, y sin duda, él sabía de lo útil de una verdadera concentración y cuidado de sus deberes como pastor, mismos que en esta ocasión le van a ser requeridos. Siempre confiando en Dios, pero haciendo la parte que a él le correspondía. Además, nunca se imaginó que todo aquello que Dios le permitió, ahora iba a serle muy útil.

En el plan de Dios para nuestras vidas él permite que pasemos por diversas pruebas con el propósito de prepararnos para futuros ataques en nuestra vida y en la vida de otros. Es una cosa mala estar satisfechos espiritualmente, por eso no debemos descuidar nuestra preparación espiritual. La ley  del reino celestial no es recursos humanos solamente, sino con mí Espíritu, ha dicho el Señor.

Hay gigantes en nuestros corazones, como son el orgullo, la hipocrecía y la avaricia, a quienes consciente o incoscientemente tributamos homenaje en secreto y, que sin duda minan el fruto y la bendición que debemos producir y ser para la gloria de nuestro Dios. Llegó la hora de que los enfrentemos y decapitemos, hagámoslo en el nombre de Dios.

Hay gigantes fuera de nosotros muy poderosos como son la intemperancia, la incredulidad y la mundanalidad que constantemente son trabas a nuestra santidad, a lo cual el Apóstol Juan apuntó cuando dijo: ¨¨Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre¨ (1 Juan 2:16-17)

La primera profecía mesiánica que encontramos en la Biblia se registra en el Libro del Génesis capítulo 3 y versículo 15 donde se asienta que la simiente de la mujer heriría a la simiente de la serpiente en la cabeza con un golpe mortal. Este detalle es sumamente persuasivo, la victoria de David sobre Goliat es un maganífico ejemplo de lo que Cristo hizo con su muerte en la cruz, hiriró a la simiente de la serpiente, -Satanás, en la cabeza.

Los soldados de Saúl podían gritar: ¡Vecimos al gigante¡ pues la victoria de David fue a favor de todos ellos.  Así la victoria de Cristo es también a favor de cuantos por la fe se la apropian. Podemos gritar: ¡Vencimos al giante¡  -el pecado, por nuestra unión con Cristo quien vencio con su muerte enclavado en un madero.

También es instructivo notar que cuando David vence al gigante, ya había sido ungido como rey,y de ese momento al tiempo en que fue coronado transcurrieron unos 15 años. Esta fue la primera de muchas batallas más que tendría que librar antes de su coronación, a la cual esperó con paciencia. El Apóstol Pedro declara que somos reyes y sacerdotes, sin embargo entre tanto lleguemos a la gloriosa coronación tendremos que librar muchas batallas, pero ánimo, no demayamos que ciertamente llegará.

¡Despleguemos la bandera de Jesús, como el pendón hermoso de nuestra salvación¡  Todo el mundo es invitado a darse de alta en el ejército de soldados que levantan el pendón en señal de su victoria, impulsados por el Espíritu Divino a marchar hacia adelante.

 

 

 

 
 

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