RSS

¨miserere¨ GRITO DE AGONÍA

15 Feb

La Santa Biblia y los Viles Pecadores  

A muchos lectores de La Santa Biblia les parece contradictorio que estén registradas en su páginas narraciones de acciones humanas que dan la sensación de falta de valía moral; si es un libro santo, todas sus palabras y mensaje son para impulsar al hombre a vivir una vida santa y devota a Dios. Historias de personas mentirosas, débiles, desleales y coléricas no son del tenor de tal libro. ¿Cuál es el punto?  Si nos apegamos a ese criterio, La Santa Biblia dejaría de ser el Libro de Dios para el hombre tal y como el hombre es y lo que puede llegar a ser si deja su camino obstinado y rebelde.  

El Primero, y el más Grande de los Reyes de Israel  

En los Libros Primero y Segundo de Samuel se exponen las primeras experiencias de los hijos de Israel como una nación monárquica. Su primer rey fue Saúl, quien tuvo un inicio muy prometedor lamentablemente el poder le envotó la mente, le ofuscó espiritualmente, lo cual dió motivo a ser desechado por Dios. En su lugar se designó a David, un pastor de ovejas, y el último de ocho hijos de Isaí, un varón que moraba en Belén, poblado oscuro y de muy poca importancia en esos días. La descripción bíblica del carácter de este último fue: ¨un varón conforme al corazón de Dios¨ es decir, justo, temeroso y obediente en los caminos del Señor.    

Así como Abraham, Isaac y Jacob fueron reconocidos como los principales patriarcas; así como Moisés y Josué fueron reconocidos como grandes líderes; y así como Samuel fue admirado como juez y profeta, así lo fue David, elevado a la categoría del mejor rey de Israel, lugar que se ganó a pulso, con grande esfuerzo y muy grande amor para Dios. Con su vida marcó el camino del rey ideal a los ojos de Dios y de los hombres.  

Un Paso en Falso    

Los personajes bíblicos no eran seres mitológicos o extraterrestes, eran hombres y mujeres de carne y hueso como nosotros, con sus defectos y sujetos a pasiones como las nuestras, por tal razón al leer la Biblia nos identificamos con ellos, y eso despierta en nosotros interés en el Dios que gobierna y dispone de sus actos de misericordia y justicia hacia toda la humanidad.    

Le aconteció a David lo mismo que le acontece a todo hombre que ejerce la autoridad y el poder de gobierno sobre otros, hizo muchos actos buenos y un solo acto malo, y de éste último todos son jueces cruelmente severos en sus juicios, y de los primeros nadie los toma en cuenta.    

Víctima de la lujuria, David siendo ya un hombre casado, cae en adulterio con Betsabé, mujer de uno de los más fieles generales de su ejército, y para ocultar su pecado llega al extremo de tramar y consumar la muerte de Urías heteo, esposo de Betsabé. Los detalles están narrados en El Segundo Libro de Samuel capítulo 11      

Cada uno de los pasos para cometer el pecado, cualquiera que éste sea, mencionados por el Apóstol Santiago en su capítulo 1 versículos 13 al 15, fueron seguidos al pie de la letra por David. Fue tentado, como todo hombre y mujer lo son sin considerarse este hecho un pecado, cedió a la tentación atraido y seducido por su concupiscencia, considerado en este caso como la concepción del pecado; el pecado se consumó, lo cual es considerado como el dar a luz el pecado; y la consecuencia, dar a luz la muerte.    

La vehemencia por el placer carnal le hizo dar un paso en falso y ser víctima de terribles consecuencias; lo que le puede pasar a cualquiera de nosotros si quitamos nuestra mirada y confianza del Señor.  

Confrontación      

David trató de ocultar su pecado a la vista de los hombres, pero se olvidó de que nada hay oculto a los ojos de Dios. El profeta Natán fue enviado a David para señalarle su grave maldad, de lo cual nos da fe de los hechos el capítulo 12 del mismo Libro.    

Negar su pecado, justificarlo, insubordinarse, o aceptarlo, humillándose delante de Dios, eran las dos opciones que tenía David. La primera, desde el punto de vista humano podría parecer la más natural de la conducta de los monarcas de aquellos tiempos; la segunda a muchos les hubiera parecido extraña y hasta inadecuada, pero era la mejor, y David lo sabía muy bien. Con corazón contrito y abrumado afronta las consecuencias de su grave error.

¨miserere¨  Grito de Agonía  

Conociendo la devoción de David a Dios, nos es fácil comprender lo abrumado y quebrantado de su corazón, y creo sinceramente que aquí está la gran lección que debemos aprender, puesto que aquel que ha probado y comprobado la bondad de Dios mira el pecado con ese filtro. Para él, el pecado es asunto serio, no es juego ni liviandad. La manera como estemos mirando el pecado dice mucho sobre nuestra relación con Dios. Sólo así es posible comprender las palabras del grito de agonía de David de Libro de los Salmos número 51    

La confesión de su pecado arranca de su corazón expresiones llenas de lágrimas y sangre: borra todas mis maldades, lávame más y más de mi maldad, límpiame de mi pecado, purifícame, esconde tu rostro de mis pecados, y otras mimilares. Su alma se deprime, su corazón enferma y vacila su fe.  

Termina su gran plegaria a la misericordia divina con las siguientes palabras: ¨Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú,oh Dios¨ 

Restauración  

En el Salmo 32 nos comparte David muchas de las experiencias deprimentes que vivió durante los meses que ocultó su pecado, algunas de ellas son:  perdió el gozo de vivir, frustración, astío, fracaso, angustia, noches negras de dolor, y todos los demás dolores que sufre el impío, pero a la vez nos muestra la senda de luz, gozo, paz, y sobre todo el maravilloso perdón divino cuando el hombre se declara ante Dios como lo que es y con corazón humilde exalta la gran bondad del Todopoderoso Señor.    

Trascendencia    

Por otra parte, innumerable miles de creyentes de edad en edad, tienen de esta experiencia que vivió el gran rey, puntos muy importantes que considerar para su propio andar con su Dios.  

Tratar de justificar errores apelando a ejemplos como estos, pasando por alto las consecuencias que pueden sufrirse.  

Un llamado de nuestro Dios al deber de ser más cuidadosos de nuestros deberes y peligros.    

Estar siempre atentos de las tentaciones para no caer en ellas.  

Incrementar nuestra dependencia de Dios, la oración, y de la llenura de su Espíritu para ser preservados de caidas.    

Considerar el caso de David como una ilustración práctica de Gálatas 5:17 y  6:8

 
 

Comments are closed.

 
%d bloggers like this: