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OFUSCACIÓN TOTAL DE LOS SACERDOTES DE BAAL

07 Mar

El hombre de obstinado corazón

a punto está de perder la razón

Y si en esa condición persiste,

Dios le dice:de mi perdón te perdiste.

¿Quién era Baal?  

Ésta era una de las deidades más populares entre los pueblos cananeos, en Egipto, en Fenicia y Siria. Estaba rodeada de mitos y cultos extraños, y sus adeptos se contaban por miles. Los israelitas cayeron en el pecado y la impertinencia de abrazarlo también como su dios, olvidándose de Jehová y de todo lo que él había hecho por ellos.

Puede considerarse el capítulo 18 del Primer Libro de los Reyes, como uno de los más importantes de este volumen sagrado. Aquí se narra la contienda entre Baal y Jehová.

Ruptura del Reino de Salomón  

Las pesadas cargas impuestas por Salomón sobre su pueblo originaron el descontento general y repudió de todos hacía él. A su muerte se esperaba que su sucesor aliviara el yugo oneroso que les agobiaba, pero Roboam no quiso escuchar sus lamentos, lo que dió origen a que el reino se dividiera; diez tribus en el bando de los rebeldes y dos al lado de Roboam. Las primeras formaron el Reino de Israel al norte con Jeroboam como su rey, y las últimas el Reino de Juda, al sur.

Condiciones Religiosas del Reino del Norte

Jeroboam condujo al Reino del Norte a la idolatría, tanto él como sus sucesores fueron reyes idólatras, y uno de ellos, Acab, contrajo nupcias con Jezabel, una mujer sirofenicia, idólatra en extremo que impuso sobre el reino la adoración oficial a Baal, con todos sus ritos y ceremonias paganas. Nombró a cuatrocientos cincuenta sacerdotes que difundieran su culto, y otros cuatrocientos cincuenta más para el ídolo de Asera, y todos sostenidos por los fondos del reino.

El Profeta Elías    

A partir de ese momento, el ministerio público de los profetas va a asumir un papel muy importante, siendo el profeta Elías el primero en aparecer en escena. Hombre valeroso y de un celo por Jehová, Dios de Israel, que le consumía el corazón al ver la triste condición de su pueblo. Por medio de él, Dios realizó grandes milagros como evidencia de la autenticidad de su ministerio. Se le conoce como el hombre de oración, fuego y juicio divinos.

Al igual que Enoc, el hombre justo de los inicios de la revelación bíblica, caminó con Dios, fue trasladado al cielo en vida, sin pasar por la experiencia de la muerte.

En el Nuevo Testamento se le menciona varias veces. A  Jesús se le comparó con él. En la ocasión de la transfiguracion, Moisés y Elías platicaron con Jesús. El Apóstol Santiago hace alusión a sus pasiones y a sus oraciones.

La Contienda  

De los muchos eventos sin precedente de la vida de Elías, elegí el narrado en el capítulo 18 del Primer Libro de los Reyes, debido a las muchas lecciones que de una manera particularmente directa e íntima, Dios nos enseña para nuestras almas y edificación espiritual.

El pasaje es sumamente descriptivo al punto de sentirse en medio de la escena cuando se le da lectura. Toda la narración encaja perfectamente con la geografía física del lugar donde se desarrollaron los eventos.

Elías al momento de enfrentar a esos cuatrocietos cincuenta profetas falsos, no tenía a nadie de su parte, momento nada fácil para él, sin embargo, por orden divina retó a esa gente a ofrecer dos sacrificios, y el dios que respondiera con fuego, ése sería le verdadero Dios. Los sacerdotes paganos clamaron todo el día y su dios no les contestó, llegado el turno para el profeta Elías, clamó al cielo y Dios le contestó con el fuego que consumió no sólo el holocausto sino hasta el agua que Elías había ordenado se echara sobre el altar. El pueblo al ver la respuesta clamó:  

—¨Jehová es Dios¨

La victoria fue contundente y los cuatrocientos cincuenta profetas da Baal murieron ese mismo día.

La Ofuscación  

Novecientos sacerdotes, todos o casi todos, israelitas apóstatas que por tener un trabajo o por consagraciarse con los reyes impíos, le habían vuelto la espalda a Dios negando sus bondades infinitas, combatiendo contra la verdad e imponiendo con la espada sus nuevas ideas, cautivos de los placeres sensuales se oponen a la piedad, como suele ocurrir  con los apóstatas de nuestro tiempo, obstinados de corazón, la ofuscación fatal.

La ofuscación llegó al colmo cuando Elías predijo al Rey Acab que no habría lluvia por espacio de tres años y seis meses. Quiero imaginarme a los sacerdotes de Baal y Asera muriéndose de risa y ridiculizando al profeta por sus predicciones absurdas; ellos tenían al dios de la lluvia y la agricultura, para que querían más. Pero no llovió los primeros seis meses, y no les preocupó en lo más mínimo, porque en ocasiones anteriores le habían hecho las ceremonias a Baal y ahí estaba la lluvia. Pasaron seis meses más, razón para intensificar sus ritos y ceremonias, pero resultó inútil, mas como tenían algunos provisiones de meses anteriores, pudieron hacerle frente a la contingencia.

Después de esto empezó el verdadero martirio; hambre, sequía, enfermedades, cero de ingreso económico para sostener a la familia, los animales muriéndose de hambre. Miles de hombres y mujeres  con sus réplicas de Baal a cuestas, en sus peregrinaciones al santuario de su dios para suplicarle que les envie lluvia, y la lluvia brilló por su ausencia. En el primer año solo les afectó a los pobres, pero depués de dos años y medio más de sequía, pobres y ricos se encontraban en la deseperación.

Viene a mi memoria la ocasión cuando me invitaron a predicar en un poblado donde no había llovido por meses. La gente estaba desesperada. El culto empezaba temprano y durante su celebración tenían un tiempo para orar por peticiones de los hermanos. Todos clamaron por la lluvia, y cuando vino el turno para la predicación, les sugerí a los creyentes nos quedáramos después del culto a orar. Oramos hasta la 6 de la tarde; nos retiramos a casa. Cerca de las 7 de la noche empezó a soplar un viento suave y húmedo. Aparecieron algunas nubes, y para las 7.30 de la noche, empezó a llover, y desde momento llovió por siete dias más.

Me comentaron los hermanos que la gente del poblado había hecho peregrinaciones, a ciertos santuarios para rogar a sus santos por la lluvia, sin ningún resultado. Dios escuchó la oración de sus hijos.

Dos Pensamientos

El pueblo por su parte claudicaba entre dos pensamientos: por momentos adoraban a Jehová su Dios, y por momentos adoraban a los baales; por momentos creían que Jehová era el Dios a quien debían obedecer, y por momentos creían lo mismo respecto a Baal. Y nos preguntamos: ¿Cuántos son los millones (porque se cuentan por millones) de personas inseguras en lo que a su fe en Dios se refiere. Reconocen que es bueno creer en Dios en ciertos asuntos de su vida, pero en otros no están dispuestos a entregarle el control de la misma.

Conocí a un joven cristiano muy dedicado al Señor, a quien le pregunté:  ..¿Qué carrera estudias? y él me contestó:

—Finanzas Públicas.

Me cercioré de si conocía bien la carrera y todo lo que emplicaba, su respuesta fue:

—Antes de iniciar la carrera obtuve una descripción de la misma, y le prometí a Dios nunca abandonarle ni negar mi fe–

Se graduó con altos honores, y tiempo después fue becado por el gobierno mexicano para hacer un postgrado en una universidad en el extranjero; está por demás decir de las muchas ofertas de trabajo que le llovieron al regresar a su país, pero ¿Sabes qué?  Cumplió su promesa, todas las rechazó, ¿Qué tonto? dirán los muchos, pero él estaba consciente de los muchos riesgos que tendría que afrontar: entre otros, alejarse de Dios, sacrificar la comunicación con su familia, perder sus buenos amigos, su gozo y su amor por su Señor.

Tendencias    

Con Dios las cosas se manejan de manera diferente a como lo hacemos los humanos. Las mayorías no siempre tienen la razón aun cuando esa es nuestra tendencia. Ni los poderosos aclamados por las multitudes y calificados como autosuficientes, tienen los recursos y el poder que tiene Dios. Los parámetros divinos deben tener siempre prioridad sobre todo el hacer humano. Jesucristo dijo: Buscad primero el reino de Dios..y todas estas cosas serán añadidas¨

El Remanente  

Después de aquella experiencia tan fatal para los sacerdotes de Baal y la victoria triunfante y contundente para Elías, vino para el gran profeta un momento de desaliento que fue obligado a retirarse del lugar de la escena para refugiarse en el Monte Horeb. Dios le animó y le reveló que había en el pueblo de Israel, siete mil que no doblaron sus rodillas ante Baal.

Gracias a Dios y a esos fieles y valientes que se atrevieron a remar contra la corriente, el pueblo de Israel del Reino del Norte siempre tuvo el testimonio de los profetas que el Señor le envió. Si más tarde fueron llevados en cautiverio, fue el resultado de dar oidos sordos a su mensaje.

¿Y qué a mí?    

Siglos más tarde nos encontramos al Apóstol Pablo visitando la famosa ciudad de Atenas, y quedó sumamente impresionado al ver la cantidad de altares que tenían para las deidades griegas. Fue llevado por los filósofos a la Colina de Marte, donde estaba el Areópago, pues querían saber que era esa nueva doctrina que les predicaba este mensajero de Jesús.

Pablo presentó a esa audiencia tan selecta un resumen de la obra del Creador del Universo, abordando en la obra de Jesús, y terminó su discurso con estas palabras:

¨Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos¨ (Hechos 17:30-31)

Y esas palabras son el mensaje del Evangelio para hoy, y para todos los hombres.

¿Eres tú de los de corazón obstinado?

¿De los siguen a las mayorías?

¿De los indecisos?

¿De los que doblarán su rodilla sólo ante Jesús?

 

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