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¡T E N B U E N Á N I M O¡

23 Nov

Entre los judíos, la palabra usada para saludarse era: ¨shalom¨ que significa ¨paz¨, y entre los gentiles la palabra usada era: ¨charies¨ que significa ¨gracia¨, a la cual ellos le daban el sentido de ¡ten buen ánimo¡¨. En el Nuevo Testamento las palabras ¨amor¨ y ¨gracia¨ tienen significados muy profundos, y en la teologia novotestamentaria son riquísimas en enseñanzas sobre los atributos de Dios y su trato con los hombres.

En la Segunda Carta de San Pedro capítulo 1 y verso 2 leemos del saludo que el Apóstol Pedro envia a los expatriados, tanto judíos como gentiles, quienes estaban sufriendo férrea persecución por el Imperio Romano a causa de su fe en Cristo, y quienes necesitaban palabras de aliento en las circunstancias tan severas e insuperables dificultades que atravesaban.

Además, la persecución no es la única razón para experimentar el desaliento. Todos sufrimos el desaliento por muchas razones y circunstancias; puede ser la enfermedad, la pobreza, la impotencia, la edad, y muchas más. Respecto a ésta última, es decir, la edad, quiero hacer incapie en cómo podemos avenirnos al proceso del tiempo y cómo obtener provecho al caminar gradual de los años.

Dios ha hecho hermosa cada etapa de nuestra vida, con sus pecualiridades, habilidades y posibilidades, sin embargo, por muy impresionantes que nos parezcan cada una, lo cierto es que cada una tiene también su tiempo y razón de ser. Uno es el tiempo para la niñez, otro para la juventud, y así sucesivamente. La infancia, la juventud, la madurez y la ancianidad, se complementan y se realizan de forma natural. Ese también es el ciclo de la flora y de la fauna, cada etapa da su flor y su fruto. En el caso del humano, del niño surge el joven, del joven surge el adulto maduro, y del adulto maduro surge la ancianidad.

Muy cierto es que hay adultos con conductas infantiles, y otros con sueños vanos por la juventud llena de fuego; ambos nunca en verdad llegan a la madurez, a disfrutar plenamente los cambios que tiene la vida, y menos aun saber como hacerlos productivos.    

Es legítimo que te cuestiones a tí mismo ¿Cuál es la razón por la que estoy pasando esta etapa de desaliento?  Si tu vida ha sido transformada por el Unigénito Hijo de Dios, eres así un recipiente de su gracia, y tienes razones muy poderosas para vivir con fe y entusiasmo. Ningún hijo de Dios debiera ser pesimista, si pone su confianza en Dios, quien tiene en sus manos los planes para nuestra vida. En el Salmo 18 y versículo 30 leemos: ¨En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová, escudo es a todos los que en El confían.¨  

Conforme vayamos pasando de una edad a la otra, Dios nos puede dar la visión y la imaginación necesarias para hacer productivos y hermosos todos los años de nuestra vida. Para lograrlo hemos de mantener nuestra mente todo el tiempo centrada en Dios y en sus promesas. Su paz llenará nuestros corazones, y nuestros esfuersos serán canalizados a lograr nuestras metas.  

Contrario a esto, es frecuente que estemos confiando más en nuestros logros humanos que en el Cristo que mora en nuestros corazones, en nuestro estado de ánimo más que en la fe. Más importante que nuestras propias experiencias, son la Palabra y el poder de Dios. Un camino mejor es darle gracias a Dios por todas sus bendiciones, y al mismo tiempo pedirle que nos dé de su gracia continua, y derrame sus bendiciones sobre nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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Posted by on November 23, 2014 in Levanta el Animo

 

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