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¨Joven, a tí te digo: ¡Levántate¡¨

30 Nov

La personalidad de Jesucristo fue tan cautivante e impactante que cuantas personas tenían contacto con él, recibían una bendición o eran impactadas para el resto de sus días, ya fueran niños, jóvenes, adultos o ancianos. Para Jesús todos eran importantes y a todos los pudo ayudar, porque conocía sus necesidades y las resolvía.

Registra el Evangelio de Lucas que en cierta ocasión Jesús salió al encuentro de un cortejo fúnebre. Al frente iba una mujer viuda que mezclaba sus lágrimas con el dolor causado por la irreparable pérdida de su único tesoro -su hijo. Movido a compasión por causa del dolor de aquella atribulada mujer, Jesús ordenó a quienes llevaban el féretro, se detuvieran, y dirigiéndose al joven, le dijo: levántate, y la vida volvió a él y lo entregó a su madre. (Lucas 7:11-17).

En épocas pasadas era frecuente encontrarse con padres ignorantes, siempre opuestos al progreso de sus hijos, por esa razón no los enviaban a la escuela, y era lógico entender la razón del porqué tales muchachos carecían de motivaciones para anhelar progresar. Dios mismo sembró en la juventud el espíritu emprendedor, investigador, de superación, de progreso, de tal forma que hoy consideramos fuera de lugar al joven que no tiene ninguna ambición. Si este fuera tu caso, querido joven, déjame exponerte todo lo que Dios quiere y tiene para tí.

Así como Jesús se interesó del joven del evento ya descrito, se interesa Dios por tí. Tú no estás fisicamente muerto, pero no debes estarlo en ningún otro aspecto. No hay situación que tú experimentes que sea desconocida para aquel que te dio la vida. Aunque tú no lo creas, Dios tiene mucho más interés en tí del que tú puedas tener por él, y por esa razón encontrarás en su Palabra la orientación que todo joven necesita para levantarse y conquistar la vida. Y no te pregunto si quieres, porque yo sé que quieres.   Salomón, el sabio rey de la antiguedad escribió: ¨Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los años en los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento.¨ (Eclesiastés 12:1), que puesto en palabras de hoy, sería algo así: toma la vida en serio, es decir, tiene gran valor, tu vida tiene su propósito, y sobre todo, acuérdate de Dios.    El mismo Salolmón nos describe una faceta de la conducta del joven que no sabe controlar su conducta y emociones porque tiene un concepto muy pobre de su propia vida. De forma muy descriptiva nos pinta el prodecer del muchacho que no tiene experiencia y se deja seducir por los encantos femeninos, algo tan común y corriente con la juventud en nuestros tiempos, sin alma y con cuerpos vacíos. (Proverbios 7:7-22).  

Y en cuanto a la conducta del joven cristiano se refiere, el Apóstol Pablo le escribió a su hijo en la fe, Timoteo, cuál debía ser el comportamiento propio de quien tiene a Dios en su vida, tiene la Palabra divina y tiene al Espíritu Santo morando en él. En este caso, Timoteo tenía en Pablo, su padre espiritual, un modelo a seguir, con una causa bien definida, y la dedicación a esa causa, misma que el Apóstol expresó con estas palabras: ¨Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mi mismo. con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús.¨ (Hechos 20:24).

Y en cuanto a la dedicación a esa causa, le escribe: ¨Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, el amor y laz con los que de corazón invocan al Señor.¨ (2 Timoteo 2:22). Joven dedícate a esa causa, así como el deportista y el artista se dedican a la suya propia y la hacen su sola pasión. Haz de Jesucristo, tu causa a seguir.  

Finalmente le encargó Pablo a su hijo en la fe, dado que él tenía, como Pablo, una misión a cumplir, encargo registrado en la Primera Carta a Timoteo 4 y versículo 12, y cuya finalidad era que nadie tuviera en poco su juventud, no por que tuviera carencia absoluta de virtudes o cualidades. No se trata de agradar a todo el mundo, pero que nadie tuviera nada que reprocharle en las seis áreas en las que hace referencia en este pasaje bíblico. Además, no debía cometer ningún abuso con nadie, debía conducirse con pureza, y reconocer la autoridad sujetándose a ella. (1 Timoteo 5:1-2).

En resumen, joven, amigo mio, es probable que no hayas tomado en serio tu vida, y es tiempo de hacerlo antes de que sea demasiado tarde, de intensificar el sentir, cuida de dejarte llevar por tus emociones, y por las cosas valadíes. Considera a Jesucristo como el modelo para tu vida; si se lo pides, él te acompañará siempre. Toma ma mejor decisión que hayas hecho en tu vida, seguirle, haz de él tu causa para vivir, hasta consumirte y ser consumido. El recibir y rendirse a Jesús rompe toda forma de esclavitud de cualquier vida humana.  

¨–Joven, a ti te digo: ¡Levántate¡¨   JESUCRISTO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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Posted by on November 30, 2014 in Levanta el Animo

 

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