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DICTAMEN FINAL, DAVID VS GOLIAT

13 Mar

De las varias disciplinas deportivas de las Olimpiadas, está la de Tiro de Arco. Los competidores deben dar en el blanco disparando sus flechas desde cierta distancia. Al observar el desarrollo de una de estas competencias, mi mente se trasladó al caso de David frente al gigante Goliat, y al mismo tiempo rememoré momentos de mi niñez.Viviendo por unos cortos meses en un área rural donde había buen número de pastores, los niños y los adolescentes me enseñaron como usar la honda, aunque nunca logré la destreza que ellos tenían.  Cada pastor portaba una honda en todo momento que cuidaban sus rebaños.

El comentarista deportivo narrador del desarrollo de esa competencia, hizo incapie en las principales condiciones que debían observarse para lograr el éxito, es decir, dar en el blanco.

Los instrumentos deportivos deben conservarse en óptimas condiciones y ajustarlos a la necesidad de la competencia. La cuerda tirante del arco debe estar correctamente tensada, de otra manera, al lanzar la flecha, no dará en el blanco, ya que una flecha lanzada por un tirante flojo, o una flecha lanzada por un tirante demasiado tenso, influirá en la velocidad y rigidez de la flecha. Y lo mismo se puede decir de una honda al lanzar la piedra. La velocidad de la piedra y el alcance en distancia dependen del número de vueltas que el tirador dé a la honda antes de lanzar la piedra.

La práctica constante es requerida para obtener destreza y puntería. Es rara la vez que un tirador da en el blanco en el primer tiro, y por esa razón la competencia incluye varios lanzamientos de la flecha.   El pastor David va al río y toma veinte piedras, de ellas selecciona diez, y finalmente elige cinco, Considera la forma, peso y tamaño de cada piedra, y está listo, si no acierta en la primera, aún le quedan piedras para intentarlo hasta cuatro veces más.

En la competencia de Tiro de Arco, el blanco está fijo, y siempre es del mismo tamaño y bien localizado, y no por eso créase que es fácil dar en él. En el caso de David estamos hablando de un blanco movedizo, lo cual hizo más difícil dar en él. La armadura de Goliat cubría todo su cuerpo, lo único que quedaba al descubierto era su frente con un blanco pequeño y difícil de dar en él.    

Las condiciones atmosféricas también juegan un papel importante en el éxito del competidor de Tiro de Arco. El viento, la luz, las sombras, la hora, no deben ignorarse, y si hacer los ajustes y cambios necesarios. En el caso de David, la Biblia no da ninguna insinuación que nos permita hacer algún juicio al respecto.      

Aún queda otro factor digno de consideración, si éste falla, se corre el riesgo de no alcanzar el objetivo. En este caso me refiero a la preparación emocional del competidor. Debe tener cierto dominio sobre sus nervios, temor, autoconfianza, capacidad, presión del público y los jueces.

 Con David, el más notable pastor de Belén sin duda se presentaron estas mismas emociones, pues estaba en juego no una medalla olímpica, lo cual es de mucha estima para el competidor, y para el país que representa, sino el destino de un pueblo, y la paz y seguridad de miles de personas. La gran diferencia entre un competidor de Tiro de Arco en la olimpiadas y David, es la causa que se persigue, la motivación. David en su lucha contra Goliat, no busca su propia gloria y reconocimiento, sino la gloria de Dios y el reconocimiento de su grandeza y poder. Serias son las consecuencias a las que se expone todo hombre y mujer que le provoquen a ira.  

La empresa a la que se lanzó David fue de alto riesgo, todo estaba en su contra; nadie se atrevería a vaticinar una victoria para él. En el boxeo profesional, donde se estilan las apuestas, nadie le apostaría a un boxeador de peso mosca que se enfrentara en combate contra un boxeador de peso completo, la comisión de box no lo permitiria. El rey Saúl que juzgaba rectamente la situación, estaba decidido a no permitirlo. Fue la confianza que David tenía en Dios, lo que dio lugar para aprobarlo.  El Dios que había librado a este sencillo hombre de las garras de un oso y de los dientes de un león, le daba la seguridad de que en esta ocasión también le libraría, y eso le daba valor y optimismo:

¨Tu vienes a mi con espada y lanza y jabalina; más yo vengo a tí en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tu has provocado.¨ (1 Samuel 17:45).  

Dictamen Final.  

Ante este gran desafío, David hizo lo mejor que pudo con la ayuda de Dios. Ahora Dios ya no pide a nadie que haga lo mejor que pueda, que use todas sus fuerzas y habilidades hasta agotarlas, porque él mismo se ofrece a entrar en nuestros corazones y tomar poseción de ellos, proveyéndonos todo lo que necesitemos en nuestra lucha contra el mal. El Apóstol Pablo lo expresó con estas palabras:

¨Todo lo puedo en Cristo que me fortalece¨.  

No fue lo apto que era David en el manejo de la honda, sino su actitud de confianza y humildad de corazón delante de Dios lo que dio en el blanco, y con ello, el éxito.  No es lo apto que seamos, sino la actitud que tengamos delante de Dios, lo que determinará nuestra altitud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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