RSS

DE LA AÑORANZA A LA ESPERANZA

06 Aug

Libro del Profeta Daniel capítulo 9  

De la profecía del Antiguo Testamento, el Libro de Daniel es sin duda de suma trascendencia, porque el escritor esboza el futuro inminente de Israel, su pueblo, en los propósitos divinos.  Considero el capítulo 9 de esta profecía como uno de sus capítulos centrales. Se tratan tres asuntos: En primer lugar la consulta que hace el profeta Daniel a los escritos del profeta Jeremías, mismos que contienen el dictamen de los días de la cuatividad de su querido pueblo. En segundo lugar, la oración de confesión de pecado del todo imperdonable y causante de tan aberrante hecho. Y en tercer lugar, el mensaje que recibe del ángel sobre Setenta Semanas referentes a la muerte del Mesías y al perdón de la iniquidad de Israel.  

La antorcha    

El Apóstol Pedro compara a la profecía con una antorcha, y nos exhorta respecto a ella de la manera siguiente: Es segura, digna de atención, nos alumbra en la oscuridad, es vigente, no es de interpretación privada, ni fue traida por voluntad humana, sino inspirada por el Espíritu Santo a los profetas.  2 Pedro 1:19-21.  

La porción de ella consultada por Daniel en aquella ocasión, fue la del libro de Jeremías capítulo 29 y versículo 10:  ¨Porque asi dijo Jehová. Cuando se cumplan las setenta semanas, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.¨  Se trató de setenta de semanas de años, es decir, 70 años. La emoción embargó su corazón,y sin más demora elevó su oración a Dios.  

Tristemente son muchos los que tuercen las Escrituras para su propia perdición. Otros ignoran su luz y prefieren andar a oscuras. Si seguimos las indicaciones del Apóstol Pedro, las cuales fueron dadas por el mismo Espíritu que las inspiró, no caeremos en ninguno de estos dos errores.  

La Confesión    

Un momento trascendente fue el que vivió el Profeta Daniel. Hace revista del ayer, lo compara con el hoy, y ambos los contrasta con el mañana. Sostiene y verifica: Dios otorgó a su pueblo oportunidades excepcionales, pero éste las dejó pasar, les dio privilegios que el pueblo desestimó, no dio atención a los deberes que ante Dios tenía el deber de cumplir, a pesar de tener siempre a la mano los recursos, mismos que desperdiciaró miserablemente; y todo dio por resultado el oneroso yugo que pesaba sobre sus hombros. Ofuscación, fustración y dolor, fueron las lágrimas amargas que corrieron por sus mejillas; el salario de su pecado de rebeldíá contra Dios. Los pecados que el hombre comete son muchos, pero la consecuencia siempre es la misma.    

Liberación    

Angustia, liberación y restauración. Con estas tres palabras sintetizo el mensaje de las setenta semanas determinadas sobre el pueblo de Israel, dado al profeta Daniel, en los versículos 20 al 27 del capítulo 9 de su libro.  En el Libro de Jeremías cada semana fue considerada como un año, pero en la profecía dada al profeta Daniel, cada semana es considerada como un periodo de siete años, dando un total de años por las setenta de semanas de 490 años.    

La forma de interpretar la duración de cada semana, si un año o de siete, y desde el momento en que deben empezar a contarse, son los puntos que hasta ahora han determinado las diferentes interpretaciones de esta revelación.  Obsérvece el versículo 24 que a mi parecer puediera ser la clave para mejor entender el propósito de esta profecía:  

¨Setenta semanas…    

…1)Están determinadas sobre tu pueblo,  

2)para terminar la prevaricación,  

3)poner fin al pecado,  

4)Expiar la iniquidad,  

5)Traer la justicia perdurable,

 6)Sellar la visión y

7)Ungir al Santo de los santos.¨  

La mejor ilustración del Nuevo Testamento a la experiencia del pueblo de Israel, la encontramos en las palabras de Jesucristo al narrar la historia del padre y sus dos hijos (Lucas 15). La experiencia del hijo menor comparada con lo ocurrido a Israel, profetizado por Jeremías capítulo 29 y versículos del 11 al 15.

 ¿Y qué a Mí de todo esto?  

Querido lector, si acaso fueres tú uno de los muchos creyentes que por algún motivo se han alejado del Señor, y aún están en su mente los gratos momentos cuando andabas en sus caminos, permíteme decirte: deja la añoranza y recurre a fortalecer la esperanza. Dios levanta al caído y multiplica las fuerzas, da aliento al cansado y le sustenta, sana las heridas que laceran el corazón, la niebla la torna en clara luz, y lo mismo hace con la tristeza al llenar de gozo al alma atribulada.  

¨Venid a mí todos los estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.¨  

Jesucristo.

 

 

 

 

 

 

 

´

 

 

,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

,

 

 

 

 
Leave a comment

Posted by on August 6, 2015 in INMINENTE E INEVITABLE

 

Comments are closed.

 
%d bloggers like this: