RSS

¡ I N C O N T R O V E R T I B L E ¡

09 Sep

¨He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.¨  Daniel 3:17-18  

Milagro o Faquerismo  

Para quienes niegan la posibilidad de los milagros, el acto de los jóvenes hebreos de desafiar al rey Nabucodonosor al no obedecer la orden de adorar la estatua que él había eregido, y que dio lugar a encender su ira contra ellos, y como consecuencia ser arrojados a un horno encendido siete veces más de lo normal sin que les causara daño alguno, dejó perplejo al monarca, pues, sin duda él esperaba que en la postrimería se arrepintieran, o escuchar gritos de pavor y ver escenas de horror; repito que, para quienes niegan  los milagros, aquello fue un acto de fakerismo circense de los que abundan en nuestros días. Pero para Nabucodonosor con sus bravatas, no quedó duda alguna, los jóvenes no eran fakires, eran hombres que honraban al verdadero Dios, de fe indómita; era un hecho inigualable e incontrovertible.

El caso de los Profetas Mayores    

A la luz de todo esto, si hacemos un recorrido por todo el Libro de Daniel, nos vamos a encontrar con otros hechos tan sublimes y gloriosos a los cuales el único calificativo que encontramos para describirlos es el de incontrovertibles. Tal fue la ocasión cuando Daniel fue arrojado a un foso de leones hambrientos sin que le causarn harañazo alguno.    

Y como en esta categoría estamos considerando a los Profetas Mayores, interesa ver algunos de los pasajes que convergieron en un solo punto, es decir, hechos incontrovertibles.

Con el Profeta Isaías están las profecías referentes al Mesías, como la del capítulo 53, que nos describe los sufrimientos vicarios del Redentor, de Cristo, con tal presición como si él mismo hubiera estado en el Monte Calvario en el momento de la crucifixión.      

Con el Profeta Jeremías, está su profecía del tiempo del cautiverio babilónico del pueblo judío descrito en el capítulo 29 de su profecía, mismo que consultó el Profeta Daniel.    

En el caso del Profeta Ezequiel, nos presenta en el capítulo 37 de su ´profecía, la visión de un valle regado de huesos humanos calcinados, mismos que se cubren de nervios y de carne, y vuelven a la vida, representando con esto la acción divina de hacer resurgir a su pueblo practicamente de las cenizas.    

Y el propio Daniel en el capítulo 2 de su libro, profetizó el levantamiento de cuatro imperios mundiales.   

 Vosotros tenéis la palabra, –estos cuatro profetas ¿hablaron por voluntad humana, es decir, porque quisieron?– ¡NO¡ –nos responde el Apóstol Pedro, lo hicieron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).  Fue el mismo caso con todos los escritores del Antiguo como del Nuevo Testamento. Reprobable en grado superlativo para muchos incrédulos a quienes les suene ridículo y absurdo.

El Amor de Dios  

Incontrovertible es el hecho de que Dios ha escrito su ley en la conciencia humana, y que su gobierno está presente en la constitución física del hombre, en las leyes de la naturaleza y del universo. Son muchos los incrédulos a los milagros, pero mucho mayor es el número de los que no ven o tienen dificultad para reconocer el amor de Dios. Los que así se expresan caen en dos categorías: los que creen que Dios por ese amor, ha de perdonarles todo pecado y maldad que cometan, y los que ven su condición de pecadores y por esa misma razón creen que Dios no pueda amarles. Estas dos actitudes son puñaladas al alma. Podemos creer que Dios tiene suficientes razones para rechazar a ambos, pero no es  así. Su divino amor es incluyente, es para todos; no es excluyente, unos si y otros no. La diferencia no la hace él, la hacemos nosotros, pero sin ninguna base. Cristo dijo:  ¨el que a mí viene, no le echo fuera¨, y lo demostró con la mujer samaritana, y con María Magdalena, y con Nicodemo: También dijo que vino a buscar a los perdidos, y que hay más gozo en el cielo por un pecador arrepentido que de noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

La expresión suprema del amor de Dios hacia el pecador es más profunda y toma verdadero sentido con las palabras del Apóstol Juan en su Evangelio, capítulo 3 y versículo 16:  ¨Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.¨ Y el Apóstol Pablo dice también en su carta a los Romanos capítulo 5 y versículo 8: ¨….Dios muestra su amor, porque siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.¨  Tal amor y tal demostración son tan claras a los sentidos, y a la inteligencia, que no se pueden cuestionar o poner en tela de duda.  Si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor, y creemos en nuestro corazón que Dios le levantó de los muertos, seremos salvos. (Romanos 10:9).    

¡ I N C O N T R O V E R T I B L E ¡

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Leave a comment

Posted by on September 9, 2015 in INMINENTE E INEVITABLE

 

Comments are closed.

 
%d bloggers like this: