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EL ENCANTO SUBLIME DEL PADRE NUESTRO

15 Oct

Considero al Padre Nuestro como un documento sobre la oración, con un alto contenido moral, que partiendo de una comunión íntima con Dios, nos impulsa a profundizar nuestra vida espiritual, y aproyectarla en beneficio de los demás. Esto último con frecuencia olvidado o minimizado.  

El Encanto Sublime del Padre Nuestro lo vemos en tres puntos:    

Nos Descubre a Dios      

Todo lo que esta oración nos dice en sentencias breves y precisas sobre la naturaleza y atributos divinos, está en perfecta consonancia con la totalidad de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos.  

Su paternidad, el lugar de su trono, la grandeza de su nombre, el valor de su voluntad, su provisión, misericordia y poder para librar de la tentación; son todas pertenecientes y  exclusivas de Dios, y tienen una relación tan extrecha con la condición del hombre, que pareciera como si el Señor las poseyera con ese propósito.

Siendo esto así, lo más natural fuera que el hombre las considerara en su conjunto, dándoles su justo valor, y no sólo aquellas que apuntan a sus necesidades materiales.

Nos Descubre ante Dios    

Problema cumbre de las edades son las interrogantes que el hombre tiene sobre su origen y destino, mismas que están contempladas y contestadas aquí, en el Padre Nuestro. Somos sus hijos por creación, estamos en la tierra, necesitados de su provisión, somos pecadores, somos parte de una sociedad. Ante Dios y ante la sociedad, tenemos deberes que cumplir si queremos sobrevivir.    

Por lo tanto, el mejor camino para conocer nuestro origen y destino, es ir al Autor de nuestra vida, y al hacerlo nos daremos cuenta de cuán perfecto es el diseño y como concuerda con el original; la pequeñez y dureza humana, saltan a la vista.  

Nos Descubre el Valor de la Oración    

El Padre Nuestro se menciona también en el Evangelio de Lucas en su capítulo 11 y versículos 1 al 5. En esta segunda ocasión, Jesús responde a la petición de aquel discípulo que seguramente no había estado presente en el Sermón del Monte, y que impresionado por el ejemplo de Jesús, le hace tal petición.  

Para Jesús, como él la vivió, la oración era íntima comunión con el Padre, quien se hallaba muy cerca de él, y con quien platicaba.    

Si tuviéramos a Jesús con nosotros y le preguntáramos ¿para qué sirve la oración? su respuesta señalaría con razgos claros y firmes:  Te comunica con Dios, te guía a expresarle tu amor y el respeto que merece su nombre. Te mueve a someterse a su autoridad, te enseña a depender de él, a ser responsables del bienestar de otros, te da poder para vencer la inmoralidad y el mal.    

Estos tres descubrimientos son elementos de mucho valor para modelar tu vida en lo espiritual, como en lo moral y en lo social. Conceptos que caen bien a la mente y al corazón. Considéralos.      

Proximamente,  

El Gran Ideal del Padre Nuestro    

Las Siete columnas del Padre Nuestro.    

Está pendiente, espéralos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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