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EMANCIPACIÓN SUSTENTABLE

22 Apr

¨…estaba Dionsio el areopagista.¨  Hechos 17:34  

A través de los siglos el Cristianismo ha ofrecido al hombre la solución a sus problemas y anhelos, los cuales en la mayoría de las veces no encuentran una solución satisfactoria, sea la religión, la política, teorías sociales o la ciencia. Una y mil veces ha probado y hecho nuevos ensayos, y siempre con los mismos resultados; no encuentra una emancipación sustentable a sus más apremiantes necesidades, ha luchado y soñado hasta consumir todos sus recursos. LLevado por ideas sofisticadas abandona los viejos moldes y la herencia de sus antepasados, y claro está en daño de sí mismo y en mal de su gran afán. En el Cristianismo hombres de todas las culturas y edades han encontrado la panasea que alivia sus más grandes males, y una motivación para encausar sus vida a más altos ideales.  

Del hombre de quien nos ocuparemos en esta ocasión, poco nos dice la Escritura, sólo se nos informa que creyendo, se unió a Pablo, en la ocasión cuando predicó en Atenas, precisamente en la famosa Colina de Marte, lugar de mucho renombre en la antigua Grecia, por ser el sitio donde sus célebres filósofos, entre ellos Sócrates, se reunían para discutir cuestiones de carácter filosófico.  

Por su nombre podemos deducir la religiosidad de sus padres, pues dionisio era uno de los principales dioses de los griegos, y el Dionisio de nuestra historia fue educado desde su niñez en esta fantástica religión. Por el hecho de que fuera uno de los principales magistrados en el Areópago, nos revela que de acuerdo a las costumbres griegas, Dionisio había ejercido cargos públicos, y era un hombre de vida intachable, con méritos para ejercer este cargo, hombre culto, religioso y honrado. Había ganado la confianza y estimación de los de su nación.  

El Areópago era un tribunal compuesto de 200 a 300 hombres  de las cualidades de Dionisio, y tenían el deber de juzgar todo lo concerniente a la religión y los deberes públicos de los ciudadanos, ésta fue la razón del por qué Pablo fue llevado a ellos, pues consideraron su predicación como una nueva religión.  

Dionisio era un hombre dotado de grandes facultades y de gran personalidad, dueño de su mundo y perfectamente adaptado a su época. Sin embargo, el hecho de que aceptara el mensaje de Pablo, indica el haber hecho una decisión inteligente, meditada y consciente de sus demandas y compromisos.  

Consideremos los puntos álgidos que Dionisio consideró atentamente respecto al mensaje. Pablo se centró en la persona de Dios, un Dios desconocido y que ellos habían levantado un altar con la inscripción ¨al dios no conocido¨; lo habían hecho con el afán de no ofender a ninguno de los dioses de su religión si en ella hubiera alguno no conocido. El dios supremo de los griegos era Zeus, dios bondadoso, pero vengativo, cruel, déspota, complaciente con las guerras de los hombres, y a quienes muchas veces incitaba a la guerra. Como puede advertirse, era solamente el producto de la imaginación y nada coherente con la realidad. El Dios que Pablo predicaba era el creador de todas las cosas, su carácter, amor, eterno, puro y santo, siempre atento de las necesidades de su criatura, a quien le ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación. Corresponde al amor divino el plan de salvación para la más de grande bendición del hombre, puesto que es su máxima necesidad, consistente en la entrega de su Hijo Unigénito para morir en la cruz vicariamente por los pecadores, el justo por los injustos para llevarlos a Dios, y a quien le levantó de los muertos.  

El texto bíblico registra la actitud indiferente de los filósofos griegos, quienes consideraron a Pablo como un loco y a su predicación como una locura, de quienes más tarde el Apóstol se refirió en la Carta Primera a los Corintios (2:8). La Escritura también registra que algunos de ellos se unieron a Pablo, entre los cuales estaba Dionisio. Por lo que ya hemos considerado, la decisión de él no fue tomada apresuradamente, o guiado sólo por fervor de la predicación paulina.  

¨Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.¨, esa libertad verdadera es la emancipación sustentable. Es la libertad del pecado, del poder y garras del mal, la cual Jesucristo proveyó para todo hombre, sea un intelectual como Dionisio, o el ateo más empedernido que pueda existir. ¨Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.¨

 
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Posted by on April 22, 2016 in EL GPS DIVINO, Uncategorized

 

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