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PRESENCIA, AMOR Y GLORIA

13 Oct

¨Padre, aquellos que me has dado quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.¨ Juan 17:24  

Poesía  

¡Preciosa tu oración, oh, mi Salvador.

Me conmueve el saber de tu gran amor!

Antes de ascender a la vergonzosa cruz,

con febril solicitud, ruegas por mi, Jesús

                   –o–

 –Padre, ahora saben que son mi

propiedad,

y que por tu  gracia gozarán la vida eterna;

que tú me enviaste, lo creen con sinceridad,

mi Espíritu les guiará con mano paterna.  

                         –o–

 -Padre, nada mi amor podrá satisfacer,

para mi tan preciosa posesión,

los amo mucho, fruto de mi aflicción,

Te suplico mi gloria puedan ver.  

                    –o–

 No son del mundo, no le pertenecen,  

La gloria que me diste les he manifestado,

han guardado tus palabras que no fenecen,

para que Tú, por ellos seas glorificado.

                          –o–

De sus pecados redimidos a gran precio,

Santificados por tu Espíritu Santo,

Es mi voluntad, que los que aprecio tanto,

Estén conmigo, estén cerca, son mi

encanto.  

                         –o–

 Yo te he enaltecido en este suelo

con la obra que me mandaste hacer,

dame la misma gloria que tenía en el cielo,

antes que hicieras al mundo aparecer.

                   –o–

En este mundo sus glorias son pasajeras,

y quieren disfrutar las eternas y

verdaderas;

en mi presencia y en mi bello hogar,

la gloria que me diste les quiero demostrar.

¡Bendito Salvador!  

 Descarriados y como ovejas sin pastor,

Nos encontraste, al mundo descender,

Lejos de tu redil y a punto de perecer

nos rescataste del infierno y su furor.

              –o–

El amarte a tí, nuestro corazón inflama,

estar donde tu estás, el más gran anhelo,

disfrutar de tu amor enciende la llama,

entre tanto transitamos por este suelo.

                         –o–

Pasar por la aflicción nos limpia de la

escoria,

Estás con nosotros y fieles nos sostienes,

y al final, disfrutaremos de tu eterna gloria;

La corona de vida ceñirá nuestras sienes.

                              –o–

Dejando atrás la maldad y el pecado,

Del mundo salir, ¡Oh, que gozo sería

Olvidando muerte, dolor o agonía!

al bello hogar que tú nos preparado.  

                      –o–

 Anhelamos habitar donde tú habitas,

lo preferimos a tus continuas visitas;

Suspiramos por gozar de tu presencia,

se nos hace muy larga la ausencia.

¡Admirable, Salvador! 

 

 

 

 
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Posted by on October 13, 2016 in POESÍAS, Uncategorized

 

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