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VERACIDAD Y SINCERIDAD

21 Oct

Veracidad, el decir la verdad completa, no a medias.  Sinceridad, el decir siempre qué sientes y por qué lo sientes.  

Sinceridad implica respecto por la verdad; quien es sincero dice la verdad, y la verdad nos mueve a la acción moral.  

La mente ha sido creada para recibir la verdad, pero frecuentemente cae en la falsedad. Negar o rechazar los impulsos que despierta la verdad, es frustrar los impulsos de la vida interior.  

Quien es veraz, no puede si no es sincero. Se inter relacionan y son complementarias. Necesarias para casi todos los aspectos de la vida y relaciones humanas.  

Lo contrario de la veracidad es la mentira, y lo contrario a la sinceridad es el fingimiento. El Señor desea la veracidad y sinceridad en el nivel más profundo, y quiere que experimentemos su amor, perdón y poder en todas las áreas de nuestra vida. El considerar ambas virtudes nos conducirá a la objetividad.  

Los Cuatro hombres que hay en mi.  

El hombre que otros ven en mi.  

El hombre que otros quieren ver en mi.  

El hombre que quiero que otros vean en mi.

El hombre que realmente soy.  

La falta de objetividad nos lleva a ver el pecado con mucha liviandad. A no alcanzar el descanso que tanto anhelamos. A una interpretación superficial de la Palabra de Dios, y a juicios y prejuicios sobre la conducta de otros.  

El punto de partida de nuestra objetividad es con Dios. El Libro de los Salmos nos da mucha información de las maneras cómo el escritor reaccionó frente a las diferentes situaciones de la vida, y el valor de la veracidad y sinceridad delante del Señor.

David:  

Confesó su pecado con profundo dolor y vergüenza–Salmos 51:4  

Expresó su enojo delante de Dios–Salmos 42:9  

Lloró muchas veces en su presencia–Salmos 42:3  

Hizo evidente delante de Dios su enojo contra otros–Salmos 58:6-9  

Manifestó su desesperación frente a situaciones difíciles–Salmos 55:4  

Se sintió confundido–Salmos 13:1-2

Le declaraba su amor–Salmos 69:7  

Expresaba su confianza en él–Salmos 27:1

Continuamente daba alabanza a Dios–Salmos 145:2  

Algunos de nosotros posiblemente hubiéramos reaccionado negativamente al escuchar a David orar.  

Sólo Dios puede sanar nuestras heridas más profundas; ninguno de los que hemos confiado en él ha sido defraudado.  Para que Dios pueda iniciar el proceso de sanidad, es neceario ser sincero y veraz delante de él.  

¿Quiénes de los discípulos de Jesús no fueron veraces ni sinceros en alguna ocasión? ¿Cuántos de nosotros hemos sido víctimas de los mismo?  

David descubrió el secreto, y lo tenemos revelado para nosotros también.  ¨En verdad, tú amas al corazon sincero, y en lo secreto me has dado sabiduría.¨  Salmos 51:6  Versión Dios Habla Hoy.  

Categoría: Destellos de la Luz Eterna

 

 

 

 

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