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LA PLENITUD DE DIOS

29 Oct

Uno de nuestros himnos cristianos dice a la letra en una de sus estrofas: ¨Por todas tus bondades que das en plenitud, tu pueblo humildemente te expresa gratitud.¨ Y en realidad son muchos los himnos que de diferentes versos expresan esas bondades, y es el mismo caso con muchos de los Salmos. En la Versión Dios Habla Hoy, el versículo 16 capítulo 1 del Evangelio de Juan dice: ¨De sus grandes riquezas todos hemos recibido bendición tras bendición.¨ ¡Qué asombrosa declaración!  

Lo propio al considerar los atributos de la Divinidad, es demostrar la validez de su plenitud, no se quedan cortos en nada,y son una realidad innegable. En Dios hay riquezas que superan nuestra capacidad de comprensión. Para David el estar en la presencia de Dios es causa de plenitud de gozo (Salmos 16:11). Las bondades divinas las comparaba con ríos de delicias inconmensurables (salmos 36:8). Y para el Apostol Pablo, los creyentes en Cristo deber ser llenos de toda la plenitud de Dios (Efeios 3:1))    

La mayor de las riquezas concedidas al hombre, fue la presencia del Hijo de Dios en el mundo. En Cristo habitó toda la plenitud de la Deidad, y en él recibimos bendición tras bendición preparadas por Dios para nosotros, y tan frecuentemente dadas al olvido.  

Los  temas de felicidad y gozo plenos encuentran su expresión en la plenitud divina de forma y fondo, y fueron señalados por Cristo como el resultado de nuestra obediencia a Dios (Juan 15:10-11). La felicidad  y gozo que nos ofrece el mundo nunca alcanzan la plenitud y gozo que en ellos nos ofrece el cielo. Las propuestas de gloria humanas que ofrece Satanás son cualitativamente distintas, engañosas y terminan en frustración.  

Por un entendimiento incipiente de su plenitud, muchas veces nos sentimos desposeidos por algo de mucha estima para nosotros, tras cuidadosa reflexión llegamos a la conclusión de que: si Dios nos dio a su Hijo ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? (Romanos 8:32), además personalizamos el mensaje paulino ¨Mi Dios, pues, suplirá todo lo que me falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.¨ (Filipenses 4:19). Nuestro Dios es siempre justo, fiel misericordioso y verdadero.  

La centralidad de Jesucristo da el gozo completo y puro en plenitud, en el corazón del hombre que se rinde totalmente a él. Para Dios su placer y el nuestro son de mucha estima, pues son el fruto de su gran amor.  

Categoría: La Palabra que da Vida

 

 

 
 

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