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Muchas Oportunidades, una sola opción

29 Nov

Lucas Capítulo 15  

En el Evangelio de Lucas capítulo 15 se narra tres parábolas que Jesucristo relató a cuatro grupos de personas: publicanos, pecadores, fariseos y escribas (vv 1-2), estos últimos le murmuraron diciendo: ¨a los pecadores recibe y con ellos come.¨  

En las tres parábolas hay también tres elementos dignos de notarse: algo perdido, es recuperado, y el gozo consecuente de quien lo recuperó. Para Jesús, los cuatr0 grupos estaban en la misma condición y con una misma necesidad; la condición, pecadores perdidos, y la necesidad, el perdón.  

De los cuatro grupos, un publicano reconoció tanto la condición como la necesidad. Acudió a Cristo y fue perdonado, el gozo llenó su corazón (Lucas 19:1-10). También se cuenta de una mujer de Samaria con la misma experiencia (Juan 4), y de un escriba llamado Nicademo (Juan 3). Jesucristo sorprendió a propios y extraños aceptando la invitación de varios fariseos a visitarles, que le invitaban con muy malas intenciones, pues ninguno reconoció su condición de pecador necesitado de su perdón.

Para los fariseos y escribas, la élite religiosa de esos tiempos, la religión era el supremo negocio de la vida; la única forma de ser reconocidos por Dios como justos, era el cumplimiento de la ley. La gracia de Dios y la fe del pecador, les era motivo de escándalo.  

¿Por qué tanto interés del pastor por la oveja perdida, y la de la dama por la dracma, y la del padre de familia por el hijo menor, de las tres parábolas?  Porque eran de su pertenencia. Debe ser evidente para cualquiera que reflexione sobre este asunto, el caso del hombre ante Dios; somos su creación, y le duele profundamente el ver a su criatura con embrollos y problemas. Cuánto le reporcharíamos a Dios su abandono si después de crearnos jamás se hubiera acordado de nosotros.  

El hombre moderno con toda su ciencia y tecnología, enfrenta el mismo problema que tenía el hombre en los días de Jesús. Su condición y necesidad espiritual no ha cambiado; por lo tanto, el único remedio disponible es Jesucristo. Más tarde el Apóstol Pablo asentó que si la ley fuera la justificación del hombre ante Dios, por demás murió Cristo.  

Amable lector. Si todavía sientes apego a tu naturaleza pecaminosa, si no tienes esa gloriosa experiencia, la de vivir una nueva vida, abundante, gozosa y feliz, no lo postergues, ahora mismo entrégale tu vida al que dio su propia vida en una cruz para otorgarte su perdón. Podrás tener muchas oportunidades para hacerlo, pero la opción siempre será la misma: tu arrepentimiento sincero por la fe en Jesucristo como el único Salvador.  

¨A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.¨ Juan 1:12

¨Esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.¨  Juan 17:3

¨…habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente…¨ Lucas 15:7

Catería: La Palabra que da Vida.

 

 

 

 
 

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