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Category Archives: FUNDAMENTOS ESENCIALES DE LA DOCTRINA BÍBLICA

LO ESENCIAL DE LA ADORACIÓN

¨Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.¨1 Corintios 6:20 

1.-El corazón de la adoración

Es el glorificar a Dios con todo nuestro ser, y la respuesta a la gracia y bondad divinas manifestadas en nuestro andar delante de él y delante de los demás. 

2.-El corazón sin adoración.  

El caso del que nunca adora a Dios aunque cree en él, porque carece de la experiencia de la regeneración por medio del Espíritu Santo. Proverbios 14:12; 1 Corintios 12:2 

3.-La adoración sin corazón 

El caso del adora a Dios sin amarle porque ama a otros dioses.  Mateo 15:8  

4.-Sin corazón y sin adoración 

El que no cree en Dios ni le ama. Salmo 14:1-2 

5.-El verdadero adorador 

El que adora a Dios de corazón  Juan 4:23 

6.-Clases de adoración 

La personal. 1 Crónicas 16:29; Salmo 29:2 

La congregacional. Salmo 95:6; 122:1; Hebreos 13:15-18

7.-La práctica de la adoración. ¿Cómo y dónde adorar.

¿Cómo? Reconociendo a Dios como Señor, es decir, el que gobierna en todo el universo, que somos hechura de sus manos, que somos su pueblo, reconociendo que él es nuestro Pastor. ¿Dónde? En todo lugar en que contemplemos su creación, y en la casa de Dios. Salmo 8:3-4; 84:1,2,10; 100:4

8.-Actos específicos en la adoración. 

La alabanza, el culto religioso, la acción de gracias, la ofrenda, la meditación en la Palabra, en sus actos y atributos divinos. Salmo 100:1-2 

9.-Estorbos en la adoración.

Pecado no confesado. No como a mi me agrade, sino del agrado de Dios.  1 Juan 1:8; Salmo 95:6 

10.-La adoración falsa, a ídolos. 

Es descriptiva, pues se dan muchas descripciones de ella, y el porqué está prohibida.  Éxodo 20:4; Levítico 26:1; Salmo 114:3-8; Jeremías 10:5 

Categoría: Fundamentos esenciales de la doctrina bíblica. Post #227

 

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MISERICORDIA, FUNDAMENTO ESENCIAL

¨Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.¨ Mateo 5:7

Si practicamos los principios del Sermón del Monte, que son fundamentos esenciales de la doctrina bíblica, la vida del cristiano y el ministerio de nuestras iglesias, serían lo que Cristo demandó de sus seguidores: sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13) 

La misericordia se menciona muchas veces en el Antiguo Testamento, y por lo general se tiene en mente la práctica de la bondad a alguien en necesidad, y la suspensión de un juicio a una persona culpable. Ambas demostradas en diversas formas y situaciones por un Dios bondadoso y soberano. En el Nuevo Testamento, la palabra ¨misericordia¨ significa también: auxiliar al afligido, ayudar al menesteroso, y rescatar el miserable, que es el caso de la raíz griega del texto de nuestro encabezado. 

Además, fue uno de los más importantes asuntos a los cuales se refirió Jesús: en su enseñanza (Lucas capítulos10 y 15), en sus milagros (Marcos 1:41), y con el ejemplo de su vida (Hebreos 2:17). Para él, tanto la misericordia divina como la humana, eran de sumo valor. Partiendo de la definición del texto en griego, el sentir, el sufrir, el compadecerse de nuestros hermanos por los trabajos, miserias y dolores que padecen, es mucho más genuino que el invocar a Dios de labios solamente. 

Respecto a la misericordia divina, las Sagradas Escrituras se enfocan en la manera como Dios trató con nosotros a través de la obra de su Hijo. Fue su amor por su criatura que nuestro Padre Celestial tomó a su Hijo Unigénito y puso sobre él todo el peso de nuestras iniquidades, para que pudiéramos experimentar su maravillosa misericordia y gracia, a pesar de no ser dignos de ellas. 

La misericordia  es una cualidad del amor (1 Corintios 13:4), y quien tiene en su corazón el amor que Dios ha derramado por medio del  Espíritu Santo (Romanos 5:5), puntualiza el Apóstol Juan que el que sabe amar, ama a Dios y a su prójimo (1 Juan 4:8,11). Dicho en palabras sencillas, el amor mueve al florecer de la misericordia. Dios nos amó y envió a su Hijo, el Hijo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gálatas 2:20). Tener amor es ser bondadoso. 

Jesucristo desea usar a su Iglesia para demostrar su gracia y misericordia en personas lastimadas por el pecado. Todos hemos sido llamados a ser conductos de ella a los pecadores perdidos. Yo, como vaso de la misericordia  divina (Romanos 9:22-24), debo sentir, vivir y actuar con profundo sentimiento de mis exaltados privilegios, y no sólo seré como Cristo es, sino que haré lo que nuestro Salvador hizo, y mis actos reflejarán lo que soy. 

Cristo ministró a la persona entera con el evangelio entero: física, mental y espiritualmente (Lucas 4:18-19). Ministró a los pobres, presos, ciegos y oprimidos; y nosotros movidos por su amor y bondad, los ministraremos también. 

Cuenta la historia del Imperio Romano que por el año 300 DC, Roma sufrió la terrible epidemia de viruela; murieron miles. Los infectados eran arrojados a las calles para no contagiar a los demás, y así morían. Los únicos que se acercaban a ellos para ayudarlos eran los cristianos, y miles de los enfermos eran sanados, mismos que se enrolaban en las filas del cristianismo; y así crecía y prevalecía la fe entre los paganos.  Como vasos de misericordia, debemos participar de los sentimientos de los que están sufriendo y caminar al lado de ellos, con una preocupación sincera y capaz en convertirse en una expresión viva de la misericordia y amor de Dios.   

Categoría: Fundamentos esenciales de la doctrina bíblica. Post #224   

 

EL VALOR DEL AMOR

¨Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor:¨1 Corintios 13:13 

El amor es el hermano mayor, el sello de autenticidad, el nutriente, el corazón y columna vertebral de la fe y la esperanza, éstas últimas fenecerán; pero el amor sobrevivirá. 

En este tiempo todo el mundo estima que sabe mucho sobre el amor, y lo señala como la razón de los actos heroicos del hombre, de tal forma que resulta difícil hablar de un tema tan conocido. Sin embargo, cuando se trata del amor de Dios, hay un entendimiento incipiente, la ignorancia es tal que ninguna palabra al respecto resulta vana.

Seis son los asuntos esenciales respecto al amor. los cuales consideraré brevemente.  

En primer lugar pongo de relieve el amor divino, patrón inmovible. Frente a él hay tres actitudes muy generalizadas: la mayoría lo reconoce, muchos lo rechazan, y sólo una minoría lo cuestiona y niega.

¿Cuál será la raíz de posturas tan divergentes?  La humildad y el orgullo. Leer Mateo 11:28-29; Mateo 5:8; Daniel 4:30  Medítese en el contraste entre la actitud del humilde y la del orgulloso. ¿A qué conclusiones y resultados se llega? 

El segundo asunto tiene que ver con el amor humano. No debe confundirse con el enamoramiento erótico. Se refiere más bien al amor filial, el amor a la familia, el respeto, el honor entre esposos e hijos, y demás familiares. 

¿Cuáles son las principales causas de la rotura de este tipo de amor? y ¿Cuáles son los caminos para restaurarlo? Leer Éxodo 20:12 

El amor a Dios es la tercera categoría esencial que todos los humanos debemos considerar seriamente. Una cosa es creer en Dios, y otra muy diferente, el amar a Dios. Creer en Dios sin amarle, parece sin sentido; amar a Dios sin demostrarlo, suena absurdo. El gran propósito que nos alienta a demostrar el amor que le profesamos, es la obediencia en todo lo que nos ha mandado, en todo tiempo.

¿Qué cambios habría en nuestras vidas si amaramos a Dios? ¿y cuáles veríamos en nuestra sociedad?  Leer 1 Juan 4:11-20 

El amor a Su Iglesia viene en cuarto lugar. Si todas las Sagradas Escrituras dan testimonio de Jesucristo, el Libro de Cantar de los Cantares debe darlo también. El amor de Dios por el pueblo de Israel halla su equivalente en el amor de Cristo por su Iglesia. Cristo ama a su esposa, la Iglesia; por eso nosotros debemos amarla también. ¿Te parece gran demanda divina que el esposo ame a su esposa, así como Cristo amó a la Iglesia? ¿De qué forma demuestra su amor por ella? Leer Efesios 5:25-33 

El amor a nuestros semejantes, ocupa el quinto lugar. La sociedad humana sufre una fragmentación por la carencia de él. Aceptar el amor de Dios para nosotros es la clave para amar a los demás, y nos capacita para amarles paciente y desinteresadamente, sin ningún tipo de barrera o prejuicio ¿Qué formas nos indica la Primera Carta del Apóstol Juan (311-13) para hacerlo realidad? ¿y por qué?  

La última categoría es el amor a sí mismo. Es tan importante como las cinco anteriores. Jesucristo lo reconoció porque es una realidad innegable. Todos nos amamos a nosotros mismos; y no hay ninguna razón para no reconocerlo. Todo lo que hacemos por nosotros mismos, porque nos amamos, debe ser la medida de nuestro amor por el prójimo, y si somos seguidores de Jesucristo, debemos dar un paso adelante; amar a nuestro prójimo a pesar de ser enemigo nuestro.

El amor divino derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado, debe ser la fuerza y energía para amar en todo reto irresistible que nos haya de venir en el camino, como lo hizo Jesucristo.    

Categoría: Fundamentos Esenciales de la doctrina bíblica, post #242  

 

LO ESENCIAL DE LA ESPERANZA

¨Y ahora permanecen la fe, la esperanza…¨ 1 Corintios 13:13 

Los fundamentos son importantes, sea en la ingeniería o en nuestras relaciones familiares, y de cualquier otro orden; por esa razón merecen nuestra seria consideración.

Definición de la esperanza 

Un sentimiento de que lo que se desea, se cumpla. Deseo acompañado de expectación.

La esperanza es una palabra que está en la boca de todo el mundo. No se refiere a una vida cómoda y placentera, libre de la prueba. El creyente en Jesús considera a la esperanza de mucho valor para perseverar y mantenerse firme en medio de las peores circunstancias de la vida, recordándole que Dios y su Palabra prevalecerán (Salmo 119:154,160).

Diariamente somos bombardeados por los medios de comunicación con noticias deprimentes de este mundo cambiante e incierto, que al enfocar nuestra atención nos sentimos frustrados, pues pareciera que no hay ninguna esperanza alentadora. Nuestra atención debe estar enfocada en Dios y su carácter, en su Palabra, poder y soberanía; y solo esto nos dará la estabilidad que tanto necesitamos. 

Recuerdo que en cierta ocasión acompañaba a un hermano en su vehículo, y en la mañana de ese día se regó como pólvora, la noticia del asesinato de un político prominente y admirado por sus buenas acciones en favor de los pobres y desvalidos. Comentábamos de las deplorables condiciones de nuestro mundo. Viajaba con nosotros uno de sus hijos, de unos ocho años de edad, iba en el asiento trasero, e intempestivamente nos interrumpió, le hizo una pregunta a su papá: –Daddy, is Jesús Christ coming today? 

La esperanza genera acción, es un motor muy revolucionado.

Corremos (Hebreos 12:1)

Servimos (Romanos 12:2) 

Peleamos (1 Corintios 9:26)

Adoramos (Romanos 5:2)

Perseveramos (Hebreos 6:11)

siempre impulsados a buscar condiciones de vida excelentes, sin importar el precio que sea necesario pagar. Tenemos en el Evangelio de Jesucristo, y en la ministración de su Santo Espíritu, herramientas poderosas y eficaces para cambiar el mundo. Cambia tu mundo y yo cambio el mío, y juntos a Dios, cooperemos con él para cambiar nuestro mundo; seamos un remanso de esperanza. 

¿Cómo se obtiene esta esperanza tan especial? Por medio de la gracia de Dios (2 Tesalonicenses 2:16) 

Por la Palabra de Dios (Salmo 119:81; Romanos 15:4) 

Por el evangelio (Colosenses 1:5,23)

Por la prueba (Romanos 5:4) 

La esperanza en Jesús: 

No falla ni avergüenza (Romanos 5:5)

te da la seguridad de salvación (Juan 6:47) 

Sus palabras son vida eterna (Juan 6:68)

y nunca pasarán (Mateo 24:35) 

Jesucristo es la única fuente de esperanza.

Algunas de las ocasiones  cuando debo hacer evidente mi esperanza son:

Cuando otros me indaguen acerca de ella (1 Pedro 3:15)  En la partida de seres queridos que están en el Señor (1 Tesalonicenses 4:13) En fuertes desastres naturales (Salmo 91)

y en espera del pronto regreso de mi Rey y Señor (Santiago 5:8)  Nada hay más confortante que una palabra de esperanza, para quienes el caos ha drenado sus almas.

Categoría: Fundamentos Esenciales de la doctrina bíblica, post #241

 

 

 

LO BÁSICO DE LA FE

¨Y ahora permanecen la fe…¨1 Corintios 13:13 

Todos sabemos la importancia de conocer los hechos básicos de cualquier tema o asunto que queramos considerar. Si nos aventuramos ignorando los fundamentos esenciales, de seguro que llegaremos a conclusiones equivocadas, lo que realmente ha sucedido miles de veces. Lamentablemente una de las víctimas de ese mal ha sido la doctrina bíblica. Y eso mismo es la razón de esta nueva categoría: Fundamentos Esenciales de la Doctrina Bíblica.

Tanto dentro como fuera de la Biblia, a la fe se le define por sus sinónimos y antónimos. Ejemplo: ¨Dice el necio en su corazón: no hay Dios…¨, incredulidad. ¨Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.¨ creer. La Biblia lo dice: Salmo 14:1; Hebreos 11:6  

La definición de la Carta a los Hebreos capítulo 11 y verso 1: ¨Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.¨ nos hace ver claramente, que a pesar de ser una palabra de dos letras, no es tan sencillo definirla en su significado cabal, porque su alcance está más allá de lo material. Para el hombre natural eso parece locura, pero es aprensiva para el hombre espiritual; sabe de donde viene y a donde va. Ver 1 Corintios 2:14

No debemos preocuparnos tanto de la definición de la fe, ocupémonos más bien en seguir el ejemplo de quienes la tuvieron, y todo lo logrado por ejercerla. Jesús es el modelo supremo de la fe. Consulta las siguientes citas: Salmo 14:1; Hebreos 11:6; 12:2 

En lo referente a la fe en nuestra relación con Dios, somos exhortados a cuidarnos de una fe fingida, una fe ciega, una fe muerta, y a tener una fe genuina. Ver 1 Timoteo 1:5; Santiago 2:20

Los elementos de la fe son: conocimiento (no a ciegas), aceptación (la voluntad), acción (obediencia de corazón). No caigas en el engaño, si falta alguno de ellos no hay fe. Rahab y el eunuco etíope, siguieron al pie de la letra cada uno de esos elementos. Leer: Josué 2:12-13; Hechos 8:30 

Si leemos detenidamente los evangelio, nos daremos cuenta que Jesús nunca demandó una fe ciega de quienes le oían y le seguían. Ver Juan 14:1, 11-14  

Los objetos de la fe son: Agradar a Dios en amor, obediencia y adoración. recibir a Cristo, creer la palabra de Dios, creer en evangelio, y apropiarse de las promesas divinas. Consulta: Marcos 11:22; Juan 5:45; Marcos 1:15.  

La necesidad de la fe se asocia siempre en la Biblia con Jesucristo. Creer que es el Hijo Unigénito de Dios, que expió nuestros pecados, que resucito, a la espera de su regreso inminente. A esa fe se le llama, la fe salvadora, y de cual Cristo es el autor y consumador: Referencias: Juan 1:12-13; Hechos 10:43; 1 Corintios 15:1,4; 1 Tesalonicenses 1:10; Hebreos 12:2. 

Jesús estimó la fe de mucho valor y poder. Con ella hacemos frente a todos los misterios de la vida, al dolor, amor, sufrimiento, pecado, la vida y la muerte. Por ella tenemos acceso a Dios, herencia en la promesas divinas. Ve: Juan 12:36,46; Mateo 21:22; Marcos 9:23.  

¿Cómo y dónde adquirirla? Es dádiva de Dios, es impartida por la Santa Palabra; crece en contestación a la oración, se purifica por la prueba. Confírmalo: Efesios 2:8; Romanos 5:2; Hebreos 6:12; 1 Pedro 1:7  

Tenemos que confiar en Jesús dejando en sus manos nuestras vidas y creer con certidumbre y esperanza seguras. Marcos 11:23-24 

Categoría: Fundamentos Esenciales de la Doctrina Bíblica. Post #240