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Category Archives: La Palabra que da vida

PENSAMIENTOS E INTENCIONES SOMETIDOS A JUICIO

Las leyes humanas sólo juzgan los actos externos, no los pensamientos ni las intenciones. 

A muchos lectores que por primera vez leen la Biblia, les impresiona, y a otros les causa miedo, la franqueza con la que este libro santo habla de asuntos serios y delicados; muchos más vivimos maravillados con las abundantes promesas divinas que cubren todos los años de nuestro peregrinar por este mundo. 

En la Epístola a Los Hebreos capítulo 4 y verso 12 leemos que: ¨la palabra de Dios tiene vida y poder. Es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón.¨ Versión DHH

Por el contexto de este pasaje, el verso 12 tiene que ver con el poder judicial de la palabra de Dios. El verso 5 nos dice: ¨no entrarán en mi reposo¨, en el verso 7 ¨Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones¨, el verso 13 que cierra esta sección del libro lee de la siguiente manera: ¨Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.¨

Por su naturaleza e importancia, la Biblia  requiere que la aceptemos toda, no sólo lo que nos gusta y suena bien. 

Jesucristo declaró que si un hombre ve a una mujer para codiciarla, ese solo pensamiento e intención, le hace culpable ante Dios. No le va a juzgar por mirarla; pero si sus pensamientos le conducen a la intención de cometer un acto inmoral, aun cuando no lo lleve a cabo, ya es culpable por haber quebrantado la ley de Dios (Éxodo 20:14), trátese de un soltero, como de un familiar, de un familiar o de un extraño. 

Tal juicio no se limita sólo a lo que se refirió Jesucristo, sino todo lo concerniente a la moral, como el respeto a los padres, el homicidio, adulterio, el robo y la codicia (Éxodo 20:8-17), los cuales el día de hoy tienen poca relevancia, pues el hombre ha formado su propio código moral dictado por sus deseos. 

Los pensamientos y las intenciones residen en el corazón del hombre (Mateo 15:19). La palabra ¨corazón¨ generalmente en la Biblia se aplica al lugar donde residen la mente y los sentimientos 8Salmo 4:7; Mateo 5:8) y no órgano con ese nombre. 

Los malos pensamientos son sancionados por la Palabra de Dios (Génesis 6:5; Lucas 1:51), y lo mismo sucede con las malas intenciones (Proverbios 1:10-19). 

Con el propósito de que consideremos como obtener la aprobación divina y obtener mejores resultados del uso de nuestros pensamientos e intenciones, la Palabra de Dios nos da las siguientes pautas: Nuestros pensamientos e intenciones deben guiados por la plenitud de la  Palabra Divina (Salmos 19:12-13; Salmos 119:59); pues de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34), si no es así, nuestra conducta y nuestra creencia estarán en conflicto.  

La obediencia a la Palabra Rectora nos permitirá darle a la mente e intenciones la prioridad debida. El que ha sido regenerado por el evangelio tiene al Espíritu Santo morando en  él, y su mente e intenciones ya no están en las cosas de la carne sino en las del Espíritu (Romanos 8:5-13), y será una constante renovación de su mente (Romanos 12:2). 

El que está en Cristo es una nueva creación,  y a ella corresponden nuevos valores para gobernar la vida los cuales van mucho más allá de lo que puede considerarse una vida moral aceptable; en ellos debemos pensar, es decir, tomarlos en consideración y practicarlos (Filipenses 4:8). 

Los pensamientos, las intenciones, y toda otra facultad de la vida del hombre que se encausen a la obediencia a Cristo, le darán honor y gloria a él. 

Categoría: La Palabra que da vida, post #275

 

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LOS PLACERES DE LA VIDA

El placer a la luz de la Biblia no es el todo de la vida. Obedecer y agradar a Dios deben dar como resultado el placer más elevado que pueda haber. Es de vital importancia sostener y establecer la diferencia entre los placeres sanos y los que no lo son, de estos últimos nuestra sociedad que no tiene freno alguno, lo sacrifica todo en aras de esa clase de placeres.

Los placeres mundanos son muchos, menciono sólo alguno, como son: Voluptuosidad, consistente en la complacencia en los deleites sensuales, incluida la borrachera. Ostentación o sea la exhibición excesiva  del lujo y la riqueza. Egoísmo, expresado por la falta de consideración hacia las necesidades de los demás. Prodigalidad, gastando sin medida sólo por no se menos que otros.

Cuando Jesús narró la parábola del Sembrador, planteó un problema muy serio, mismo que se repite con frecuencia en nuestros días: Si una persona escucha o lee el mensaje del evangelio, hay tres plantas de espinos que pueden impedir su efectividad, y son: los afanes, las riquezas y los placeres de la vida (Lucas 8:14).

Un joven, quizás el más rico de su nación, y con una vida moral intachable, vino a Jesús y le preguntó: Maestro bueno ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Quiso seguir a Jesús, pero su amor por las riquezas fue tal que se perdió el gozo de obtener la vida eterna (Mateo 19:16-22), comprobando en este caso lo que Jesús dijo con respecto a las espinas que ahogan la semilla.

Comprobado, el apego al placer mundano oscurece el discernimiento humano, de ahí que a lo bueno se le llame malo, y a lo malo se le llame bueno. Dios es el autor de muchas cosas placenteras; pero cuando el placer usurpa la obediencia a Dios, finalmente trae pesar, ¿Son los placeres mundanos el estorbo para que no entregues tu corazón a Jesús?

Enfrentémoslo de una vez, si ya eres un hijo de Dios regenerado por el Espíritu Santo, el pecado será para ti tan atractivo por la oferta de placer que ofrece. El gran siervo de Dios, Moisés, tuvo que elegir entre los placeres temporales del vivir de un príncipe egipcio, y los maltratos que sufría su pueblo Israel (Hebreos 11:25). Si Moisés hubiese escogido los placeres temporales del pecado finalmente lo hubiera perdido todo, y hasta la vida.

La triste experiencia del Hijo Pródigo fue la de malgastar toda la herencia que su padre le heredó, viviendo perdidamente (Lucas 15:13), lo perdió todo y se degradó a lo peor, un judío cuidando cerdos, era lo más humillante.

El placer mundano es una carnada muy atractiva, renuncia a él y no le permitas que arruine tu vida. Toma en serio la amonestación divina dada por el Apóstol Juan: ¨No améis al mundo, ni las cosas que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.¨1 Juan 2:15-17.

Si esta es tu condición presente, vuelve a tu Dios, confiésale tu necesidad y él te dará una nueva oportunidad.

Categoría: La Palabra que da Vida, post #268

 

CIUDANOS Y EMBAJADORES

CIUDADANOS 

En los tiempos del Imperio Romano, el ser ciudadano de ese reino era un gran honor, y había quienes pagaban al Imperio grandes sumas de dinero con el fin de obtener tal ciudadanía, y así disfrutar de todos los derechos y privilegios de un ciudadano romano. Entre las obligaciones adquiridas estaba la de obediencia total e incondicional al emperador y el reconocimiento de él como ¨señor¨.

Los seguidores de Cristo fueron ferozmente perseguidos, pues confesaban ser ciudadanos de otro reino donde él era su Salvador, Señor y Dios. Como ciudadanos de ese reino debían reflejar sus valores y el carácter de ese Rey, que demandaba de sus súbditos amor, lealtad, servicio y adoración. Para ellos fue mucho más importante la eternidad que el presente, la justicia que los placeres temporales del pecado, la voluntad de su Rey antes que la propia, y el perdón antes que la venganza; todo esto y mucho más que lo aprendieron por palabra y ejemplo del mismo Jesucristo. 

El  Apóstol Pablo era un ciudadano romano e hizo valer sus derechos ante autoridades judías y romanas que le juzgaban (Hechos 16:37; 22:25-29). Se consideraba ciudadano del cielo, él y todos los que habían abrazado la fe en Jesús, y frecuentemente les exhortaba a no perder la esperanza del pronto retorno de su Rey. Se cuentan por miles los cristianos que tiñeron con su sangre la arena del coliseo romano ofreciendo su vida por mantener en alto su lealtad a su Rey, de quien recibirían la corona de vida (Apocalipsis 2:10). 

EMBAJADORES 

En los tiempos bíblicos, un embajador tenía la función de ser el portador de un mensaje de reconciliación entre dos reinos en disputa, buscando la paz entre ellos. Hay en la Biblia varios ejemplos de personas con esta función (Números 20:14; Ezequiel 17:15). En este contexto, el Apóstol Pablo relaciona la responsabilidad del creyente ante su mundo; es un ciudadano ciertamente, y es también un embajador. Como tal debe anunciar en representación de su Rey, la buena voluntad de Dios en perdonar al hombre a pesar de que ha quebrantado Su ley, para lo cual hay un recurso en el sacrificio de su Hijo Amado, el Señor Jesucristo, en favor del pecador. 

La reconciliación es un hecho consumado, está al alcance, está vigente, es real. Dios se ha reconciliado con el hombre, sólo falta que el hombre quiera reconciliarse con Dios (2 Corintios 5:20). 

El privilegio del embajador y deber sagrado, es anunciar las buenas noticias, o sea el evangelio a todo el mundo, en tanto esté vigente esta buena voluntad hacia el pecador, hacerlo en todo tiempo y al costo que sea (Marcos 15:15-16; 1 Corintios 9:16).

Vivamos como ciudadanos de ese reino eterno, y en tanto estemos en este mundo cumplamos con nuestra responsabilidad como embajadores de su Rey. 

¨Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo; Reconciliaos con Dios.¨ 

Y tú querido lector, ¿Ya te reconciliaste con Dios? Es la única manera como puedes ser ciudadano y embajador de la patria celestial.  

Categoría: La Palabra que da Vida, post #257

 
 

¡PERDÍ EL CONTROL!

Salmo 19:7-14; Hebreos 4:12; 2 Timoteo 3:16-17  

Vivimos en la era mecatrónica, todo son sistemas, mecanismos, electrodos, robots, humanoides, sensores, y muchas cosas más. Por un lado nos hacen más fácil la manera de vivir, pero por la otra nos hacen cada día más dependientes de ellas. 

Mi videocasetera sólo opera con ese pequeño artefacto llamado ¨control¨, quise ver un video y no pude porque perdí el control, lo busque por todas partes y pasé buen número de horas, y por fin lo encontré. Después de esa experiencia me puse a pensar en lo fácil y frecuente que perdemos el control en el manejo de nuestras vidas.

La guía divina, la Santa Biblia, se explaya de principio a fin en advertencias sabias y oportunas sobre muchos de los aspectos de nuestra vida, en los que esa experiencia es real, bien se trate de nuestros deberes con Dios como con nuestros familiares y prójimos, de los valores más preciados, como de nuestras relaciones humanas, en todos los órdenes de nuestro diario vivir.

Si alguno tiene el concepto de la Biblia como un libro religioso, retrógrado, es un prejuicio equivocado y crítica estereotipada. Lo cierto es que la Biblia es determinante con planteamientos de fondo; nos orienta en cuanto a vivir la vida en plenitud. Nos orienta sobre el control de nuestras emociones, pasiones y acciones. 

La humanidad ha perdido el control, es un hecho inapelable. Lo ha perdido sobre la contaminación ambiental, el uso de las armas y de los estupefacientes; las relaciones de la sociedad en general tienen signo de desquiciadas, la envidia implacable y la ansiedad paralizante controlan el corazón. El quehacer de convencimiento de nuestros científicos sobre los avances de la ciencia y la tecnología, crece desmesuradamente para demostrar su validez como una herramienta eficaz para lograr un día el tan anhelado control. Tales son las condiciones actuales que muchos se han aventurado a decir: ni Dios podría poner las cosas en su lugar. 

El espíritu secularizado actual arrastra al hombre a la soledad, el desaliento, el miedo, las preocupaciones, pues una vida no centrada en Dios termina en vacío. Si no incluimos en el diseño de nuestros planes, metas y propósitos, los lineamientos y fundamentos sólidos, contenidos en el santo evangelio de Jesucristo, y claramente expuestos en la Palabra de Dios. 

Invito al amado lector a leer los capítulos 5 al 7 del Evangelio  de Mateo, el famoso pasaje conocido como el Sermón de la Montaña, y descubrir las enseñanzas aplicables a los turbulentos días en los cuales vivimos carentes de valores morales y espirituales. Favor de poner especial atención a los versículos 24 al 29 con la siguiente reflexión: A cuál hombre me asemejo más ¿Al hombre que edificó su casa sobre la arena movediza de los criterios y opiniones humanos? ¿O al hombre que edificó su casa sobre la roca que son Jesucristo y la Palabra Santa?

La primera vez que tuve la necesidad de que alguien en mi auto me transportara al hospital, le di la llave, pero estaba preocupado por la manera como usaba el freno y el acelerador, y de no violar las señales de tránsito. ¿Has pasado por esa experiencia?  En cierta ocasión una amiga mia compró auto nuevo, y tenía cierto temor de manejarlo en carreteras de alta velocidad, así que me pidió que yo lo hiciera. Al principio estaba nerviosa, le pedí que me obsevara los primeros quince minutos, pasados los cuales dejó en mis manos el control. Si le has entregado a Jesucristo las llaves de tu vida, entrégale también el control. En Sus manos está el universo entero. 

categoría: La Palabra que da vida, Post #231    

 
 

EMBESTIDA SATÁNICA CONTRA JESÚS.

Parte 3

¨Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y al él sólo servirás. El diablo entonces de dejó; y he aquí vinieron los ángeles y le servían.¨ Mateo 4:8-11

Cuatro son los nombres más populares que se le dan al enemigo de nuestras almas: Serpiente antigua, Satanás, Dragón y Diablo. En Apocalipsis 20:2 se encuentran los cuatro mencionados a la vez, para que quede bien claro que están refiriéndose al mismo personaje. En el relato de la tentación de Jesús se usan dos de ellos: diablo y Satanás. Cuando los evangelistas Mateo, Lucas y Juan hablan de él lo llaman diablo; cuando Jesús le reprende le llama Satanás. Los más usados por la mayoría de las personas son: diablo y Satanás.

La Tentación de las Vanidades de la Vida. Mateo 4:8-11

Las palabras ¨tentación¨ y ¨prueba¨ se refieren a una misma experiencia en la vida del cristiano; si es el diablo quien la motiva, es una tentación, y su resultado será negativo, si es  Dios, es una prueba, y su resultado será positivo.  Entre los varios resultados de la tentación están los siguientes:  Dios permite la tentación para motivarnos a la fidelidad. Dios permite la tentación para enseñarnos a depender más de él.  Dios permite la tentación para librarnos del orgullo.

El diablo engañó a nuestros padres en el Edén con una fatal mentira: ¨Seréis como dioses¨ Y así sigue engañando al hombre ofreciéndole todos los reinos del mundo si se postra y le adora; le hace sentirse dueño de sus acciones, señor de sus decisiones, libre para cometer toda clase de mal y cometer toda clase de injusticia, ha llenado su corazón de odio y de orgullo.

Incentivos para vencer esta tentación.

No perdamos de vista el propósito de la vida: Darle gloria a Dios, exaltadlo, adorarle, tributadle todo honor y alabanza, agradecerle toda bendición que nos dispensa, vivir sólo para él y extender su reino.

Oración

Bendito Salvador, guíanos a vivir sólo para tí, a gozarnos en tu victoria, a celebrar el triunfo sobre el pecado y el enemigo de nuestras almas, pues, aunque débiles como somos, podemos resistirle y  apagar todos los darnos que fuego que lance sobre nosotros. Amén.

 Categoría: La Palabra que da vida. post #224

 

 

 
 

EMBESTIDA SATÁNICA CONTRA JESÚS

Mateo 4:1-11

Parte 2  

Este tiempo de la tentación tuvo lugar inmediatamente a su bautismo. El tentador está presto para tentarnos en todo momento, pero la intensifica en los momentos cuando más nos disponemos a seguir y servir a nuestro Dios, y con toda sutileza intenta sembrar en nuestro corazón duda sobre el carácter santo y puro de la Palabra de Dios.

La tentación de las vanidades de la vida. vv. 5-6  

Cuando el diablo no da en el blanco con una flecha, saca otra de su aljaba. Y no te sorprendas, porque puede dar citas bíblicas que justifiquen su proceder, pero cuidado porque siempre les dará su propia interpretación. Lo puedes ver claramente si comparas las palabras del Salmo 91:11-13.

De acuerdo a lo dicho por el Apóstol Juan en su Primera Carta capítulo 2 y verso 16, la primera tentación tuvo que ver con ¨los deseos de la carne¨, y esta segunda tiene que ver con ¨los deseos de los ojos.¨ en otras palabras, va de lo discreto a la presunción.  

Son víctimas de esta tentación los que buscan el placer mundano, como son: la fama, el poder, la admiración, el sexo, la lujuria y toda suerte de vicios; cosas que nunca llenan el vacío del corazón humano, aun cuando el hombre las considere fuente de felicidad. El ego está entronizado en el corazón, y todos los valores son controlados por él. La sociedad está compuesta por personas, y ésta no puede ser cambiada si no cambian las personas. el egoismo, los prejuicios, el odio, la avaricia, la lujuria, son problemas individuales que se convierte en problemas de la sociedad.  

Incentivos a la victoria sobre esta tentación

Si estás en Cristo recuerda que eres una nueva creación. (2 Corintios 5:17).  

Tu mirada debe estar en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.  (Colosenses 3:1-2)  

Estar alerta y en oración (Mateo 26:41)  

Apropiarse la promesa específica respecto a la tentación. (1 Corintios 10:13)  

Vestirse de la armadura de Dios para estar firmes contra las asechanzas del diablo. (Efesios 6:10)

Oración  

Gracias Cristo, porque tú nos has enseñado el valor del amor, la bondad, el perdón, el servicio a Dios y al prójimo, el valor de la disciplina y la honestidad, y porque eres nuestro modelo a seguir en todo. Ayúdanos a seguir tu ejemplo, tu Espíritu Divino impulse nuestra vida a seguir tus pisadas.

Categoría. La Palabra que da Vida. Post #223 

 

 

 
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Posted by on July 31, 2017 in La Palabra que da vida

 

LO PERNICIOSO DE LA VANAGLORIA HUMANA

La vida centrada en la búsqueda de la gloria humana termina en vacio. La Biblia se explaya sobre el tema de manera franca, destacándola como el nutriente de los males endémicos del hombre en esta y en todas las épocas de su existencia. El rey Nabucodonosor de la antigua Babilonia lo vivió en carne propia. (Daniel capítulo 2)  

Es perniciosa cuando es engendrada por las poseciones materiales   Nunca es sano hacer de tal adquisición la meta principal de la vida. Las poseciones materiales abruman nuestras sensibilidades, y corremos el riesgo de caer en la codicia. En creyentes comprometidos para seguir a Cristo deben jugar un papel diferente. (Lucas 12:15)  

La vanagloria basada en la sabiduría es perniciosa  La intelectualidad y la sabiduría no son sinónimos. Hay muchos intelectuales que no son sabios, y muchos sabios que no son intelectuales. La verdera sabiduría tiene su fundamento en la honra, temor y amor a Dios. (Proverbios 1:7)  

Es sumamente preligrosa cuando la idolatramos  Estamos hablando de ella a todo el mundo, y nos pone en una posición en la que todos nos deben reconocer. Nos manifestamos intolerantes. Se expresa en la búsqueda desmedida de control y poder. (2 Crónicas 1:11-12)  

Es sumamente peligrosa si usamos lo que hemos logrado sólo en nuestro bien  ¨Has todo el bien que puedas. Por todos los medios que puedas. En todas las maneras que puedas. A todas las personas que puedas, y cuanto más puedas.¨ Juan Wesley  (Romanos 2:6-7; Gálatas 6:10)  

Es perniciosa cuando no le agradecemos a Dios  Sé una persona agradecida con Dios. Aprecia sus regalos y demuéstrale tu gratitud siendo fiel mayordomo de los dones y talentos que has recibido de él. (Mateo 25:21)  

Es mala cuando sólo la desciframos como el fruto de las ambiciones humanas    Envanecerse por ver cumplidas nuestras ambiciones, es robarle la gloria a Dios. De nada nos va a servir recibir el aplauso del hombre si no tenemos su aprobación. (Romanos 1:21-23)  

Es mala cuando se basa en las proezas humanas Ciertamente Babilonia gozó de gran esplendor en su época. Los jardines colgantes, una de las siete maravillas del mundo antiguo lo atestiguan. Dios no humilló a Nabucodonosr por todo lo grande que realizó sino por el hecho, tanta veces repetido hasta el día de hoy, el no darle la gloria a Dios. (Isaías 1:2; Lucas 17:18)  

Al final si buscamos nuestra propia gloria, caemos en extremos de todo signo y condición. Debemos darle la gloria a Dios, quien al darnos a su propio Hijo, él nos enseñó a darlo todo sin esperar recibir, a darlo todo en beneficio de todos. ( Juan 15:22)  

Categoría: La Palabra que da vida. Post. #216