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TU PECADO TE ALCANZARÁ

Amos capítulos 1 al 4 

Amós fue un profeta de Judá, pastor de oficio, y oriundo de un pequeño pueblo de nombre Tecoa. Llamado por Dios y enviado al reino de Israel, que en ese momento gozaba de prosperidad material, y consecuentemente como sucede con frecuencia, de mucha inmoralidad e injusticia social. En el aspecto religioso, la idolatría de las naciones vecinas y su insinceridad, la tenían plagada de paganismo, y al borde de un sucesivo desmoronamiento moral. El tema de su profecía fue saturado con la consigna divina: La retribución. 

Encendió la Llama 

Esta sección del libro se enfoca a declarar que la autocomplacencia, inmoralidad e idolatría de las naciones vecinas al reino del Norte, no serían ya toleradas, la expresión ¨prenderé fuego¨ se repite siete veces, indicando con ella, la justa retribución divina a sus malvados y perversos caminos. ¡Dios no se hace de la vista corta! ¡Cuidado! No le añadas más leña al fuego. 

A la Tercera va la Vencida 

La expresión ¨por tres pecados, y por el cuarto, no revocaré su castigo¨, que también se repite siete veces, da el mensaje de la longanimidad divina hacia esas naciones. Con todos los milagros que Dios hizo con y en su pueblo, claramente quedan sin excusa sobre quién era el Dios verdadero, su problema más substancial. ¿A la tercera va tú vencida?   

Le Colmaron el Plato 

Al llegar al capítulo 3 la atención se enfoca en la nación de Israel del Reino del Norte, reino constituido por las diez tribus que se rebelaron contra Roboam a la muerte del rey Salomón. La política prevaleció sobre la religión, la idolatría prevaleció sobre el monoteísmo hebreo, el estilo de vida pagano prevaleció sobre el estilo de vida enmarcado por la ley divina. ¿Estamos atesorando ira para el día de la ira? ¡Peligro! 

Te llegó la Hora, tu Pecado te Alcanzó. 

¨prepárate para venir al encuentro de tu Dios.¨ capítulo 4, verso 12, son palabras reveladoras del severo juicio divino que vendría la ciudad de Samaria, capital del Reino del Norte, siendo los asirios los instrumentos para ejecutarlo, y consistente en el cautiverio de este pueblo, y del cual no pudieron librarse jamás. Su cumplimiento tuvo lugar unos años más tarde al momento en que fueron pronunciadas por el Amós. ¿Estamos preparados para esa hora? Nadie podrá evadirlo. 

Las lecciones que se desprenden de este pasaje sobre la retribución divina son: No es inmediata ni igual para todos, pero de cierto vendrá. Dios llama al hombre al arrepentimiento, dándole varias oportunidades para evitar el castigo. Toda obra de impiedad recibirá su justo juicio. Dios no se olvida de lo que siembra el hombre, ni puede dar por inocente al culpable; el que la hace, la paga. Se tiene en cuenta que a mayores privilegios corresponden mayores deberes y responsabilidades. 

La voz del profeta Amós hizo eco en el mensaje de Pablo y de los que proclaman el llamado del Señor a todos los hombres y a todos los pueblos (Hechos 17:30-31), dejando en claro el plan divino de salvación provisto por Dios en la Persona de Jesucristo, en quien fue hecha la retribución divina por el pecado de la humanidad. La amnistía está vigente para cuantos quieran acogerse a ella (Romanos 3:21-24). 

Categoría: Espigas de mis estudios bíblicos, post #259

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LO FUNDAMENTAL DE LA HUMILDAD

Tenemos a nuestro alcance gran cantidad de información sobre la humildad, y sin embargo, tenemos problemas para practicarla. Se hacen caricaturas de ella, y es vista como debilidad, miseria, o falta de carácter; por lo tanto, en esta ocasión nuestro interés tiene que ver no tanto con la información sino en formación de un corazón humilde. 

No es fácil ser verdaderamente humildes. Lo opuesto a la humildad es el orgullo, y todos tenemos tendencias hacia él, lo expresamos de diferentes formas y con diferentes actitudes, tales como la suficiencia propia, la insensibilidad, la altivez. Debido a nuestro orgullo somos dominantes en pensamientos, situaciones y relaciones. Nos consideramos los dueños de nuestro destino, sólo nos importa que nuestros caprichos salgan avante,  nos apoyamos en nuestra fuerza y sabiduría.

Dice Dios que el corazón del hombre es engañoso (Jeremías 17:9), capaz de fingir humildad,  exhibirla y sólo de labios para afuera; tal fue el caso del fariseo, según la narra el Evangelio de Lucas 18:10-12. Daba gracias a Dios porque era hombre bueno y cumplía con todos los deberes que le imponía su religión, con un sentimiento centrado en el egoísmo. Muy cercano a eso está el que reclamemos que los demás nos reconozcan que somos lo que somos por nuestras propias habilidades, virtudes y esfuerzos. Se le da gracias a Dios sólo como un cumplido o una costumbre. 

Cristo sanó a leprosos, alimentó a cinco mil personas con solo unos cuantos panes y peces, calmó la tempestad de un mar embravecido, su fama corría por todas partes; con todo, se quitó su manto y lavó los pies de sus discípulos (Juan 13:15); fue ejemplo de humildad. Fue mandato suyo que todos sus seguidores fueran humildes de corazón, es decir, verdaderamente (Mateo 11:29). Y la humildad tiene relación con nuestro servicio a Dios (Miqueas 6:8). Razones todas para ser humildes de corazón. 

En la senda para alcanzar la humildad está el rechazar a todo aquel que se quiera pasar por humilde (Colosenses 2:18), el abandonar todo deseo de venganza y odio (Romanos 12:19), renunciar al deseo de gloriarse por los logros alcanzados (Filipenses 2:3). Es misión del Espíritu Santo el darnos convicción de esa necesidad, y proveer la mansedumbre (humildad) pues es parte de su fruto en todo corazón lleno de él (Gálatas 5:23). Finalmente, reconocer a Cristo como Salvador, Señor y Rey, y entronizarlo en el corazón (Romanos 10:9-10).  

Se cuenta que el cierta villa rural había un buen número de creyentes, tenían su pastor, y había también un hombre malo que les causaba muchos problemas a los hermanos a causa de su fe. Tenían un puente colgante que tenían que cruzar frecuentemente, muy estrecho de tal forma que solo una persona lo podía cruzar a la vez. Sucedió que en cierta ocasión el pastor y ese hombre se encontraron a la mitad del puente, y como no podían cruzarlo a la vez, el pastor le dijo: me voy a acostar y tú pasas sobre mí, cuando hayas pasado me levantó y cada uno sigue su camino. 

Recuerda que la humildad de corazón (la verdadera), considera a Dios como la razón de todo lo que somos, tenemos y hacemos. 

Categoría: Fundamentos Esenciales de la Doctrina Bíblica, Post #258 

   

 

 

CIUDANOS Y EMBAJADORES

CIUDADANOS 

En los tiempos del Imperio Romano, el ser ciudadano de ese reino era un gran honor, y había quienes pagaban al Imperio grandes sumas de dinero con el fin de obtener tal ciudadanía, y así disfrutar de todos los derechos y privilegios de un ciudadano romano. Entre las obligaciones adquiridas estaba la de obediencia total e incondicional al emperador y el reconocimiento de él como ¨señor¨.

Los seguidores de Cristo fueron ferozmente perseguidos, pues confesaban ser ciudadanos de otro reino donde él era su Salvador, Señor y Dios. Como ciudadanos de ese reino debían reflejar sus valores y el carácter de ese Rey, que demandaba de sus súbditos amor, lealtad, servicio y adoración. Para ellos fue mucho más importante la eternidad que el presente, la justicia que los placeres temporales del pecado, la voluntad de su Rey antes que la propia, y el perdón antes que la venganza; todo esto y mucho más que lo aprendieron por palabra y ejemplo del mismo Jesucristo. 

El  Apóstol Pablo era un ciudadano romano e hizo valer sus derechos ante autoridades judías y romanas que le juzgaban (Hechos 16:37; 22:25-29). Se consideraba ciudadano del cielo, él y todos los que habían abrazado la fe en Jesús, y frecuentemente les exhortaba a no perder la esperanza del pronto retorno de su Rey. Se cuentan por miles los cristianos que tiñeron con su sangre la arena del coliseo romano ofreciendo su vida por mantener en alto su lealtad a su Rey, de quien recibirían la corona de vida (Apocalipsis 2:10). 

EMBAJADORES 

En los tiempos bíblicos, un embajador tenía la función de ser el portador de un mensaje de reconciliación entre dos reinos en disputa, buscando la paz entre ellos. Hay en la Biblia varios ejemplos de personas con esta función (Números 20:14; Ezequiel 17:15). En este contexto, el Apóstol Pablo relaciona la responsabilidad del creyente ante su mundo; es un ciudadano ciertamente, y es también un embajador. Como tal debe anunciar en representación de su Rey, la buena voluntad de Dios en perdonar al hombre a pesar de que ha quebrantado Su ley, para lo cual hay un recurso en el sacrificio de su Hijo Amado, el Señor Jesucristo, en favor del pecador. 

La reconciliación es un hecho consumado, está al alcance, está vigente, es real. Dios se ha reconciliado con el hombre, sólo falta que el hombre quiera reconciliarse con Dios (2 Corintios 5:20). 

El privilegio del embajador y deber sagrado, es anunciar las buenas noticias, o sea el evangelio a todo el mundo, en tanto esté vigente esta buena voluntad hacia el pecador, hacerlo en todo tiempo y al costo que sea (Marcos 15:15-16; 1 Corintios 9:16).

Vivamos como ciudadanos de ese reino eterno, y en tanto estemos en este mundo cumplamos con nuestra responsabilidad como embajadores de su Rey. 

¨Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo; Reconciliaos con Dios.¨ 

Y tú querido lector, ¿Ya te reconciliaste con Dios? Es la única manera como puedes ser ciudadano y embajador de la patria celestial.  

Categoría: La Palabra que da Vida, post #257

 
 

PLEGARIA DIARIA

Con acción de gracias, gran gozo y alegría,

este nuevo día

¡Cristo, mi Señor!

yo lo dedico a tu loor.

Sé mi pensamiento, sé mi sentir,

sé tú mi dicho, sé mi vivir. 

                        o 

De este mundo nada anhelo, peregrino soy,

Me has llamado a servirte, y listo estoy.

Estando perdido me rescataste del pecado vil,

En tus hombros me llevaste al rebaño de tu redil.

                      o

Señor, enséñame a no depender tanto de lo humano,

pues, de tu reino celestial y eterno soy ciudadano.

Que tu Espíritu divino vierta su poder en mis venas,

si algún día por tu causa sea tu embajador en cadenas.

                   o 

Tú bien conoces lo débil de mi condición.

Te agradezco los logros y gran bendición. 

También hay pecados y malestar,

hay disciplinas que superar. 

               o 

Eres mi escudo, mi protector,

Eres mi guía, mi defensor,

Siempre estás conmigo, oyes mi oración,

yo vivo contigo dulce comunión. 

              o

Aguardo el anhelado día, oh, mi Salvador,

Me será gran gozo ver tu rostro lleno de amor,

Dulce tu mirada, divina bondad;

Moraré contigo por la eternidad. 

Categoría: Poesías, post #256

 

o

 

 
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Posted by on September 22, 2018 in POESÍAS, Uncategorized

 

PAUTAS DIVINAS SOBRE LA AMISTAD

El amigo debe ser fiel, demandamos, y de inmediato surge la expresión: el perro siempre es fiel, aunque el hombre no sea el mejor amigo del perro, lo cual se ha comprobado miles de veces. O sea que si el perro pudiera hablar, ni imaginar los severos reproches que lanzaría contra el hombre. 

De todos los amigos que tienes ¿A quienes consideras que sean verdaderos amigos?  ¿Qué esperas de ellos? y ¿Qué esperan ellos de ti? Todos reconocemos la necesidad e importancia de tener amigos. El Libro de Proverbios es uno de los libros más antiguos de la literatura universal, y en él, la amistad es reconocida, valorada, alabada y recomendada a todos los hombres. Además, en toda la Biblia se narra de hombres y mujeres que fueron grandes amigos, lo cual sin duda ha inspirado a muchos de los miles de ejemplos que tenemos disponibles el día de hoy.

¿No tienes amigos? Los necesitas; la soledad no es una buena compañera para nadie. Posiblemente tus expectativas sobre la amistad sean demasiado elevadas. Consideras como requisito para una verdadera amistad: la fidelidad, la sinceridad, la lealtad, bondad, entendimiento, perdón, buen ánimo, y esto sólo por mencionar algunos, y no estás equivocado, sin embargo, lo que demandas de otro tienes que cumplirlo tú primero. 

El Libro de Proverbios da consejos prudentes y sabios sobre el tema que nos ocupa. Menciona 22 veces la palabra ¨amigo¨ y ¨amistad¨, y los clasifiqué en dos categorías:

Actitudes Positivas a favor de un Amigo 

Evita salir fiador por alguien a quien no conoces bien, aunque aparente ser tu amigo (Proverbios 6:1) 

Si saliste fiador de tu aparente amigo, no tengas vergüenza el cobrarle (Proverbios 6:3), le estás haciendo un bien. 

Practicar el perdón (ítem l7:9a) Sé paciente con las faltas de tu amigo, tú también vas a necesitar su perdón por las tuyas. El resultado será fuertes lazos de amor entre amigos. 

El amor entre amigos no tiene barreras de tiempo ni de circunstancias (17:17).  

La amistad empieza contigo mismo, sé un amigo verdadero (18:24). 

Para tener el aprecio de tu superior, sé de corazón sincero y habla con gracia (22:11). 

El consejo del amigo debe ser valorado y considerado de mucha estima (27:9). 

La plática entre amigos tan estimulante y dinámica así como las chispas que brotan al tallar hierro con hierro (27:17). 

Actitudes Negativas en Contra de un Amigo   

No pongas la riqueza como la medida del aprecio de un amigo (14:20; 19:4,6,7), porque despreciar al pobre es pecado. 

El chisme es causa de separación entre los amigos (16:28), evítalo. 

No divulgues las faltas de tu amigo (17:9b), de esa manera lo vas a perder, y si él divulga las tuyas, el resultado será el mismo. 

No pongas por testigo de tus fianzas a un amigo, es falta de entendimiento (17:18). 

Ten cuidado de tus bromas con un amigo (26:18-19). 

No despiertes a tu amigo con gritos en la madrugada, porque de seguro que no le agradará; interrumpes su sueño y su descanso. (27:14). 

Jesucristo afirmó:  ¨Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.¨ Juan 15:13-14).

Categoría: Destellos de la Luz Eterna, post #255  

 
 

CORAZÓN EMPEDERNIDO

¨corazón de piedra¨ frase muy popular, usada frecuentemente, nada nueva, pues Dios se la dio al profeta Ezequiel (11:19; 36:26) unos 300 años antes de Cristo. El uso que se ha hecho de ella no tiene ninguna relación directa o indirecta a lo que originalmente significó. En su lugar si es una frase descriptiva de lo que es un corazón empedernido que no manifiesta ningún remordimiento ante sus malas acciones, porque es duro y cruel. 

Dios puso de manifiesto el corazón empedernido de su pueblo: iniciando con el éxodo de Egipto (Salmo 95; 1 Corintios 10:1-12), continuando los días del profeta Amós (4:6-13), llegamos hasta lo tiempos de Cristo (Lucas 24:25), y  hasta los días del Apóstol Pablo (Romanos 5:2). Ningún otro pueblo ha sido tan bendecido como el pueblo de Israel. Los favores divinos recibidos por esta nación en las diferentes épocas de su historia se cuentan por cientos, que bien lo expresó el Profeta Jeremías al reconocerlo, ¨Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos…(Lamentaciones 3:22). Libertados de la esclavitud egipcia, sacados de las aguas del Mar Rojo, preservados en el desierto por cuarenta años, establecidos en una tierra fértil, y muchísimas bendiciones más. Lo engañoso del corazón humano le condujo a creerse merecedor antes que deudor, dando como resultado el orgullo y la falsa concepción sobre la razón por la cual Dios les había elegido para ser su pueblo. La nación israelita pasó por alto que los privilegios conllevan responsabilidades, de las cuales se hizo poco caso, a pesar de las muchas ocasiones en que Dios les amonestó acerca de ellas (Deuteronomio 28:1-66), tal actitud engendró un corazón empedernido, es decir, duro, cruel, contradictor. 

Ni moral ni espiritualmente estamos calificados para levantar nuestra crítica condenatoria. Las manifestaciones de ese pecado están a la vista de todos y en todos, nos reprobamos a nosotros mismos, pues todos somos culpables (Mateo 7:3-5). Dios nos prodiga sus bendiciones, y al no manifestar ninguna gratitud, y por el contrario nos rebelamos en desobediencia a su ley divina, estamos demostrando lo empedernido de nuestro corazón. 

Será una actitud muy loable tomar nota de las amonestaciones divinas al pueblo de Israel como a las naciones paganas de sus días, pues de no hacerlo, tendremos sobre nosotros la advertencia divina: ¨Prepárate para venir al encuentro de tu  Dios, pues por tu corazón empedernido atesoras ira para el día de la ira, y  del justo juicio de Dios, inminente  y del cual nadie escapará. 

Había una torre cerca del estanque de Siloé, en Jerusalén, la cual se derrumbó y accidentalmente mató a dieciocho personas. Los habitantes de la ciudad interpretaron el suceso como un castigo divino, sin duda por los muchos pecados que habían cometido. Tal sentir ante tragedias naturales se filtra en muchas personas en nuestros tiempos, lo cual pone en evidencia la condición moral y espiritual de un corazón empedernido. Jesús declaró: ¨si no os arrepentís, todos perecerán igualmente¨ (Lucas 13:1,5).

Al arrepentirnos buscando el perdón del cielo, Dios cambiará el corazón de piedra, y nos hará renacer.

Categoría: La Palabra que da vida, post #254

 

 

 

 

 
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Posted by on August 25, 2018 in Uncategorized

 
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EL PERFIL DE NUESTRA NUEVA IDENTIDAD

¨De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.¨2 Corintios 5:17 

En cierta ocasión recibí una llamada telefónica preguntando por mi nombre, pero antes de dar mi nombre pregunté cuál era la razón; me comentaron de una persona con mi nombre ganadora de un premio. Se trataba de una firma comercial bien conocida, y en la pantalla de mi celular se daba toda la información sobre la misma. Me comentaron: –hay en esta ciudad cinco personas con ese nombre, y de las cinco no sabemos cual es la ganadora.  Me preguntaron por el nombre de mis padres, y con eso les bastó para saber que no era yo el afortunado. Anterior a este incidente yo había pensado que era muy poco probable que pudiera existir alguien más con mi nombre y apellido. Y le agradecí a Dios porque si tenía yo una identidad espiritual.  

¿A qué identidad me estoy refiriendo?

A la que nos da Jesucristo cuando estamos en él. Estar en Cristo significa haberle recibido como Salvador de nuestros pecados y Señor de nuestras vidas. 

¿Cómo se adquiere esa nueva identidad? 

No es una transformación de imagen, o cambio físico, un nuevo look, no es una reforma de conducta moral, lo cual siempre es positivo por los buenos beneficios que nos puede reportar, no es un cambio de religión, no es herencia de nuestros padres. Es una nueva creación efectuada por el Espíritu Santo, es una adopción en la cual Dios nos reconoce como sus hijos, es una nueva relación que se establece entre Dios y el hombre, es ser parte de una nueva familia, es un cambio constante. Y se adquiere mediante la fe en Jesucristo como Salvador y Señor, en el momento en que reconocemos nuestro pecado, nos arrepentimos, y perseveramos en esa gracia. 

¿Qué características tiene esa nueva identidad? 

Solo Dios la puede otorgar, nadie la puede obtener fuera de él. Tiene un manual que rige todo el andar del que la adquirido, conocido como La Palabra de Dios, o sea la Santa Biblia. Es una aventura desafiante y fascinante, y tiene su culminación gloriosa para la eternidad. 

¿Qué demanda de nosotros? 

Todas las demandas están definidas y establecidas por nuestro Dios en su bendita Palabra, y son:  El bautismo como un testimonio ante el mundo y la iglesia de nuestro cambio. El testimonio personal de la razón por la cual seguimos a Jesucristo, y el porqué le consideramos como el autor y consumador de nuestra fe. Por nuestra manera de vivir, dar evidencias de lo genuino de nuestra fe. Identificarnos plenamente por nuestra comunión con los demás miembros de la iglesia, e involucrarnos en la tarea de extender el reino de Jesucristo en esta tierra. Hacer morir las obras de la carne, y destronar todo ídolo de nuestro corazón.

¿Qué implicaciones tiene esta nueva identidad? 

La naturaleza y esencia de esta gran identidad es el amor, si Dios nos amó y nos ama, esa también debe ser nuestra respuesta. El ser incluidos en los propósitos de redención de este mundo caído, debe conducirnos a la pronta y gozosa obediencia. Ante la fuerte oposición de los agentes del mal, nuestra lealtad debe ser evidente. Nuestra perseverancia en la verdad y la esperanza nos deben fortalecer. Humildad para depender de él, y servicio para darle honor y gloria. 

Para concluir: sólo tenemos identidad espiritual cuando DIOS es nuestro PADRE, como me sucedió a mí en el incidente que narré al principio. Podemos ser personas muy sinceras y con muy buenas intenciones, pero mal orientadas; Jesucristo es el único camino para llegar al Padre. Todos somos hijos de Dios por creación, pero hay que dar un paso adelante para se hijos de Dios por adopción por medio de la fe en Jesucristo.

categoría: Fundamentos esenciales de la Doctrina Bíblica, Post #253

 

Categoría: Fundamentos esenciales de la Doctrina Bíblica, Post #253 

EL PERFIL DE NUESTRA NUEVA IDENTIDAD

 
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Posted by on August 2, 2018 in Uncategorized