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PAUTAS DIVINAS SOBRE LA AMISTAD

El amigo debe ser fiel, demandamos, y de inmediato surge la expresión: el perro siempre es fiel, aunque el hombre no sea el mejor amigo del perro, lo cual se ha comprobado miles de veces. O sea que si el perro pudiera hablar, ni imaginar los severos reproches que lanzaría contra el hombre. 

De todos los amigos que tienes ¿A quienes consideras que sean verdaderos amigos?  ¿Qué esperas de ellos? y ¿Qué esperan ellos de ti? Todos reconocemos la necesidad e importancia de tener amigos. El Libro de Proverbios es uno de los libros más antiguos de la literatura universal, y en él, la amistad es reconocida, valorada, alabada y recomendada a todos los hombres. Además, en toda la Biblia se narra de hombres y mujeres que fueron grandes amigos, lo cual sin duda ha inspirado a muchos de los miles de ejemplos que tenemos disponibles el día de hoy.

¿No tienes amigos? Los necesitas; la soledad no es una buena compañera para nadie. Posiblemente tus expectativas sobre la amistad sean demasiado elevadas. Consideras como requisito para una verdadera amistad: la fidelidad, la sinceridad, la lealtad, bondad, entendimiento, perdón, buen ánimo, y esto sólo por mencionar algunos, y no estás equivocado, sin embargo, lo que demandas de otro tienes que cumplirlo tú primero. 

El Libro de Proverbios da consejos prudentes y sabios sobre el tema que nos ocupa. Menciona 22 veces la palabra ¨amigo¨ y ¨amistad¨, y los clasifiqué en dos categorías:

Actitudes Positivas a favor de un Amigo 

Evita salir fiador por alguien a quien no conoces bien, aunque aparente ser tu amigo (Proverbios 6:1) 

Si saliste fiador de tu aparente amigo, no tengas vergüenza el cobrarle (Proverbios 6:3), le estás haciendo un bien. 

Practicar el perdón (ítem l7:9a) Sé paciente con las faltas de tu amigo, tú también vas a necesitar su perdón por las tuyas. El resultado será fuertes lazos de amor entre amigos. 

El amor entre amigos no tiene barreras de tiempo ni de circunstancias (17:17).  

La amistad empieza contigo mismo, sé un amigo verdadero (18:24). 

Para tener el aprecio de tu superior, sé de corazón sincero y habla con gracia (22:11). 

El consejo del amigo debe ser valorado y considerado de mucha estima (27:9). 

La plática entre amigos tan estimulante y dinámica así como las chispas que brotan al tallar hierro con hierro (27:17). 

Actitudes Negativas en Contra de un Amigo   

No pongas la riqueza como la medida del aprecio de un amigo (14:20; 19:4,6,7), porque despreciar al pobre es pecado. 

El chisme es causa de separación entre los amigos (16:28), evítalo. 

No divulgues las faltas de tu amigo (17:9b), de esa manera lo vas a perder, y si él divulga las tuyas, el resultado será el mismo. 

No pongas por testigo de tus fianzas a un amigo, es falta de entendimiento (17:18). 

Ten cuidado de tus bromas con un amigo (26:18-19). 

No despiertes a tu amigo con gritos en la madrugada, porque de seguro que no le agradará; interrumpes su sueño y su descanso. (27:14). 

Jesucristo afirmó:  ¨Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.¨ Juan 15:13-14).

Categoría: Destellos de la Luz Eterna, post #255  

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CORAZÓN EMPEDERNIDO

¨corazón de piedra¨ frase muy popular, usada frecuentemente, nada nueva, pues Dios se la dio al profeta Ezequiel (11:19; 36:26) unos 300 años antes de Cristo. El uso que se ha hecho de ella no tiene ninguna relación directa o indirecta a lo que originalmente significó. En su lugar si es una frase descriptiva de lo que es un corazón empedernido que no manifiesta ningún remordimiento ante sus malas acciones, porque es duro y cruel. 

Dios puso de manifiesto el corazón empedernido de su pueblo: iniciando con el éxodo de Egipto (Salmo 95; 1 Corintios 10:1-12), continuando los días del profeta Amós (4:6-13), llegamos hasta lo tiempos de Cristo (Lucas 24:25), y  hasta los días del Apóstol Pablo (Romanos 5:2). Ningún otro pueblo ha sido tan bendecido como el pueblo de Israel. Los favores divinos recibidos por esta nación en las diferentes épocas de su historia se cuentan por cientos, que bien lo expresó el Profeta Jeremías al reconocerlo, ¨Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos…(Lamentaciones 3:22). Libertados de la esclavitud egipcia, sacados de las aguas del Mar Rojo, preservados en el desierto por cuarenta años, establecidos en una tierra fértil, y muchísimas bendiciones más. Lo engañoso del corazón humano le condujo a creerse merecedor antes que deudor, dando como resultado el orgullo y la falsa concepción sobre la razón por la cual Dios les había elegido para ser su pueblo. La nación israelita pasó por alto que los privilegios conllevan responsabilidades, de las cuales se hizo poco caso, a pesar de las muchas ocasiones en que Dios les amonestó acerca de ellas (Deuteronomio 28:1-66), tal actitud engendró un corazón empedernido, es decir, duro, cruel, contradictor. 

Ni moral ni espiritualmente estamos calificados para levantar nuestra crítica condenatoria. Las manifestaciones de ese pecado están a la vista de todos y en todos, nos reprobamos a nosotros mismos, pues todos somos culpables (Mateo 7:3-5). Dios nos prodiga sus bendiciones, y al no manifestar ninguna gratitud, y por el contrario nos rebelamos en desobediencia a su ley divina, estamos demostrando lo empedernido de nuestro corazón. 

Será una actitud muy loable tomar nota de las amonestaciones divinas al pueblo de Israel como a las naciones paganas de sus días, pues de no hacerlo, tendremos sobre nosotros la advertencia divina: ¨Prepárate para venir al encuentro de tu  Dios, pues por tu corazón empedernido atesoras ira para el día de la ira, y  del justo juicio de Dios, inminente  y del cual nadie escapará. 

Había una torre cerca del estanque de Siloé, en Jerusalén, la cual se derrumbó y accidentalmente mató a dieciocho personas. Los habitantes de la ciudad interpretaron el suceso como un castigo divino, sin duda por los muchos pecados que habían cometido. Tal sentir ante tragedias naturales se filtra en muchas personas en nuestros tiempos, lo cual pone en evidencia la condición moral y espiritual de un corazón empedernido. Jesús declaró: ¨si no os arrepentís, todos perecerán igualmente¨ (Lucas 13:1,5).

Al arrepentirnos buscando el perdón del cielo, Dios cambiará el corazón de piedra, y nos hará renacer.

Categoría: La Palabra que da vida, post #254

 

 

 

 

 
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Posted by on August 25, 2018 in Uncategorized

 
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EL PERFIL DE NUESTRA NUEVA IDENTIDAD

¨De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.¨2 Corintios 5:17 

En cierta ocasión recibí una llamada telefónica preguntando por mi nombre, pero antes de dar mi nombre pregunté cuál era la razón; me comentaron de una persona con mi nombre ganadora de un premio. Se trataba de una firma comercial bien conocida, y en la pantalla de mi celular se daba toda la información sobre la misma. Me comentaron: –hay en esta ciudad cinco personas con ese nombre, y de las cinco no sabemos cual es la ganadora.  Me preguntaron por el nombre de mis padres, y con eso les bastó para saber que no era yo el afortunado. Anterior a este incidente yo había pensado que era muy poco probable que pudiera existir alguien más con mi nombre y apellido. Y le agradecí a Dios porque si tenía yo una identidad espiritual.  

¿A qué identidad me estoy refiriendo?

A la que nos da Jesucristo cuando estamos en él. Estar en Cristo significa haberle recibido como Salvador de nuestros pecados y Señor de nuestras vidas. 

¿Cómo se adquiere esa nueva identidad? 

No es una transformación de imagen, o cambio físico, un nuevo look, no es una reforma de conducta moral, lo cual siempre es positivo por los buenos beneficios que nos puede reportar, no es un cambio de religión, no es herencia de nuestros padres. Es una nueva creación efectuada por el Espíritu Santo, es una adopción en la cual Dios nos reconoce como sus hijos, es una nueva relación que se establece entre Dios y el hombre, es ser parte de una nueva familia, es un cambio constante. Y se adquiere mediante la fe en Jesucristo como Salvador y Señor, en el momento en que reconocemos nuestro pecado, nos arrepentimos, y perseveramos en esa gracia. 

¿Qué características tiene esa nueva identidad? 

Solo Dios la puede otorgar, nadie la puede obtener fuera de él. Tiene un manual que rige todo el andar del que la adquirido, conocido como La Palabra de Dios, o sea la Santa Biblia. Es una aventura desafiante y fascinante, y tiene su culminación gloriosa para la eternidad. 

¿Qué demanda de nosotros? 

Todas las demandas están definidas y establecidas por nuestro Dios en su bendita Palabra, y son:  El bautismo como un testimonio ante el mundo y la iglesia de nuestro cambio. El testimonio personal de la razón por la cual seguimos a Jesucristo, y el porqué le consideramos como el autor y consumador de nuestra fe. Por nuestra manera de vivir, dar evidencias de lo genuino de nuestra fe. Identificarnos plenamente por nuestra comunión con los demás miembros de la iglesia, e involucrarnos en la tarea de extender el reino de Jesucristo en esta tierra. Hacer morir las obras de la carne, y destronar todo ídolo de nuestro corazón.

¿Qué implicaciones tiene esta nueva identidad? 

La naturaleza y esencia de esta gran identidad es el amor, si Dios nos amó y nos ama, esa también debe ser nuestra respuesta. El ser incluidos en los propósitos de redención de este mundo caído, debe conducirnos a la pronta y gozosa obediencia. Ante la fuerte oposición de los agentes del mal, nuestra lealtad debe ser evidente. Nuestra perseverancia en la verdad y la esperanza nos deben fortalecer. Humildad para depender de él, y servicio para darle honor y gloria. 

Para concluir: sólo tenemos identidad espiritual cuando DIOS es nuestro PADRE, como me sucedió a mí en el incidente que narré al principio. Podemos ser personas muy sinceras y con muy buenas intenciones, pero mal orientadas; Jesucristo es el único camino para llegar al Padre. Todos somos hijos de Dios por creación, pero hay que dar un paso adelante para se hijos de Dios por adopción por medio de la fe en Jesucristo.

categoría: Fundamentos esenciales de la Doctrina Bíblica, Post #253

 

Categoría: Fundamentos esenciales de la Doctrina Bíblica, Post #253 

EL PERFIL DE NUESTRA NUEVA IDENTIDAD

 
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Posted by on August 2, 2018 in Uncategorized

 

SIETE PREDICCIONES CUMPLIDAS EN UNA SOLA PERSONA

¨Hasta no ver no creer¨ Era el caso de los partos hasta antes del ultrasonido. Los pronósticos dejaban malparados, cuando se afirmaba que nacería un varoncito, y nacía una bebita, o caso contrario. Hoy ya no se enfrentan dudas al respecto.

Tenemos en la Biblia los temas más insólitos como en el siguiente caso donde se dieron siete predicciones sobre una misma persona, con al menos cien años de anticipación a los hechos, y todas se cumplieron al pie de la letra, y no nos referimos a Jesucristo, sino a un personaje del Antiguo Testamento. Las predicciones son:

1.-Se predijo su sexo–un hombre, no una mujer. Para los hombres esto parece imposible, pero no para Dios.   

2.-Se predijo su nombre–Se llamó Ciro. En ningún pueblo de la tierra, ni en ninguna época de la historia un hecho tan insólito como éste. ¿Quién tiene en sus manos el dominio del universo? Dios. 

3.-Se predijo su nacionalidad–persa.  Entre hebreos y persas no había ninguna relación, es más, los persas eran vistos por los hebreos con cierto recelo por ser un pueblo gentil. 

4.-Se predijo su posición–un hombre llamado Ciro, de nacionalidad persa, cuya posición era la de un rey. Todo lo dicho suena absurdo, pero es una hecho inapelable, jamás mano alguna lo podría manipular y usarlo con motivos mercenarios. 

5.-Se predijeron sus conquistas–su reino lo convirtió en un imperio, conocido con el Imperio Persa.  La historia antigua da su testimonio de loe extenso y poderoso que fue este reino. 

6.-Se predijo el tiempo del cautiverio de Israel–Duraría setenta años, y durante ese período el rey del Imperio persa, jugaría un papel muy importante, pues logró sentarse en el trono poco antes de que diera por terminado el tiempo profetizado del cautiverio de Israel. 

7.-Se predijo el edicto para la reconstrucción del templo y el fin del cautiverio de Israel–Al cumplirse el tiempo predicho por los profetas, el emperador de Persia decretó que los judíos regresaran a Jerusalén a reconstruir el templo y la ciudad, lo cual fue comprobado por un cilindro que se encontró en el año de l879 en lo que se conoce como Irak.  Estos eventos fueron predichos por los profetas: Isaías (Isaías 41:2,25; 46:11 48:15) quien vivió antes de que surgiera el Imperio Persa; Jeremías (Jeremías 25:11-12), quien vivió en los días del cautiverio de su pueblo, y Daniel (Daniel capítulo 9) a quien le tocó ver el cumplimiento de aquellas antiguas predicciones. Además, el sacerdote Esdras registra que Dios despertó el espíritu de Ciro para llevar a cabo tan inusual decreto (Esdras 1:1-4). 

Es justo hacer notar lo digno de confianza del Autor de la Biblia:  ¨Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, porque anuncio lo por venir desde en el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero.¨ Isaías 46;9-10

Cada uno de los puntos anteriores encaja perfectamente con este pasaje bíblico en asuntos de  historia antigua, es una inconsecuencia intelectual muy arrogante y aberrante. Todos los argumentos humanos en contra  de su historicidad y autoridad caen por tierra. La autoridad bíblica no es sólo en el terreno de la historia, lo es también de manera determinante, en la vida moral y espiritual de todo hombre. Jesucristo lo declaró de esta manera: ¨El cielo y la tierra pasarán pero mi palabra no pasará.¨ 

¿Lo ves y no lo crees?  

Categoría; Eventos bíblicos sin precedentes. post #252 

 

 

 

 

 

 

MI PARTICIPACIÓN EN LOS SUFRIMIENTOS DE CRISTO

Los tiempos reclaman que dejemos en claro a qué se refiere el Apóstol Pablo cuando en Filipenses 3:10 declara: ¨…la participación de sus padecimientos.¨

¿Cuáles son las causas más comunes de nuestros padecimientos? 

La enfermedad

No  hay quien pueda se pueda librar de ella, y constantemente estamos expuestos a sufrirla. Si consideramos que cuando sufrimos una enfermedad, estamos participando de los sufrimientos de Cristo, equivale a creer que él sufrió enfermedades. La cita de Isaías 53:4 se debe relacionar con los milagros de sanidad efectuados por el Salvador durante el tiempo de su ministerio terrenal (Mateo 8:17); esto no implica que estemos negando su poder para sanar.

Por hacer el mal

En múltiples casos las personas mueren por hacer el mal. Recuerdo que en cierta ocasión asistí al funeral de un asesino, ladrón y narcotraficante, quien había muerto en un accidente automovilístico, completamente ebrio, y el sacerdote que oficiaba mencionó que debido a que tal persona fue bautizado siendo un bebé, estaba en la presencia de Dios. Buen número de los asistentes manifestó su disgusto con tal declaración, pues muchos de ellos habían sido víctimas de sus fechorías. Uno de ellos se levantó y comentó con gesto perplejo: –Este tal por cual está en el infierno.

Cristo murió por todos nosotros a pesar de todo el mal que hayamos cometido, lo cual suena absurdo decir que él murió por el mal. El Apóstol Pedro declaró: ¨el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca.¨ (1 Pedro 2:22).

Otra causa por la cual se hace evidente el sufrimiento,

por quebrantar reglas. 

Cristo muchas veces fue acusado por los escribas y fariseos, de quebrantar el día de reposo sanando a los enfermos; según ellos era más imperante la letra que el espíritu de la misma, la fría legalidad desplazando a la bondad, Jesús les denunció su falsedad (Lucas 13:15; 14:5-6), nadie pudo acusarlo por quebrantar las normas ni judías ni romanas de sus tiempos ni de su nación. Si el Señor te disciplina por una regla que quebrantaste, eso no es participar de sus sufrimientos.

¿Y qué decir de la intolerancia?  

¿Eres uno de esos padres que no toleran a sus hijos? ¿O de esos patrones autoritarios e intolerantes cuando no se acatan sus caprichos? ¿eres tan intolerante que con nadie te puedes llevar?  Jesús demostró en su trato con sus semejantes tanto la bondad como la justicia, trató de igual manera al pobre como al rico, al sabio como al ignorante, al pobre como al rico como al rico, al hombre como a la mujer, nunca fue intolerante con nadie. No fue eso la causa de sus padecimientos.

Tampoco lo fue

la cobardía o la carencia de valor. No dejó caer a tierra ninguna de sus palabras, ni se acobardó para defender y demostrar la validez de la verdad. A los mercaderes que profanaron la casa de oración, los arrojó de ella. Los cobardes asesinos de Juan el Bautista tenían miedo de enfrentarse con el Nazareno. Jesús enfrentó la muerte con valor antes que rendirse a las pretensiones de sus adversarios; y les demandó a sus discípulos seguir su ejemplo.

La pregunta aún está en el aire: ¿A qué hacía referencia el Apóstol Pablo con tal declaración?

La respuesta la aporta el Apóstol Pedro, quien declaró a los perseguidos cristianos de sus días: ¨Amados no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente de parte de ellos, él es blasfemado, pero por parte de vosotros es glorificado.¨ (1 Pedro 4:12-14).

Finalmente, el Apóstol Pablo deseaba participar de los sufrimientos de Cristo, al punto de morir de manera semejante a la de su Redentor, aun cuando ya había sufrido mucho por él (2 Corintios 11:24-28). Nos es difícil dimensionar las declaraciones del Apóstol. Con Cristo estoy juntamente crucificado, con él estoy juntamente resucitado, con Cristo estoy sentado en lugares celestiales, tal era la pasión de su amor por su Salvador. Anhelemos que sea la nuestra también.

Categoría: Levanta el ánimo, post #250

 

 
 

Notas breves sobre LA VERDAD

En nuestras iglesias cristianas es más popular el tema del amor que el de la verdad. 

La Biblia pone tanto énfasis en hablar con la verdad como en practicar el amor.

(Salmo 51:6; Salmo 119:104; Colosenses 3:9)

Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son agentes de la verdad.

(Salmo 31:5; Juan 1:14; Juan 16:13) 

La verdad es la llave de la adoración, la comunión con Dios, y con la familia de la fe. 

(Juan 4:24; 1 Juan 3:18-19; 2 Juan 1,3,5; 3 juan 1,3-4)  

Como hijos de Dios debemos ser portadores vanguardistas de la verdad. 

(Juan 16:13; Juan 17:17; 1 Timoteo 2:4). 

Hablar la verdad en amor es un mandamiento divino, y nos debe importar practicarla al costo que sea. 

(Proverbios 3:3; 13:5, 1 Corintios 13:6; 2 Corintios 13:8; Efesios 4:25) 

La Iglesia de Jesucristo es columna y apoyo de la verdad, y la proclama porque ella hace libres a los hombres. 

(1 Timoteo 3:15; Juan 8:32)    

La doctrina bíblica combate contra la falsedad, con la verdad. 

(Juan 14:6; Efesios 4:21) 

La verdad como atributo divino sanciona a la mentira.

(Romanos 3:4) 

La verdad dicho sin amor deja de ser verdad. 

(Zacarías 8:16) 

El amor que abandona la verdad deja de ser amor. 

(Filipenses 4:8) 

Defender la verdad con timidez es cobardía.

(Isaías 59:13-14) 

Grande es la verdad y debe siempre prevalecer.

(Jeremías 5:3-4)

La mentira es tan vieja como el mismo diablo.

(Juan 8:44)

Vive, habla y refleja la verdad en cada área de tu vida.

(1 Pedro 1:22)

Categoría: Fundamentos esenciales de la doctrina bíblica, Post #249 

 

 

LEALTAD A JESUCRISTO

Cuando no estamos dando al espalda al que nos ha brindado amor y confianza, y cumplimos las normas de fidelidad, honor y gratitud, pueden calificarnos como personas leales. Si cumplimos con exactitud las obligaciones que esa relación nos impone, vamos por la senda de la fidelidad, y si esas mismas obligaciones las cumplimos porque está de por medio un afecto personal o una relación, hemos llegado al terreno sagrado de la lealtad. Amamos a Dios porque él nos amó primero, de igual manera sucede con nuestros padres, antes de que nosotros les amaramos, ellos ya nos amaban. 

Tener una relación personal con Jesucristo como Salvador y Señor, conocer su Palabra y su Evangelio, son las condiciones previas y  propias para referirnos a nuestra lealtad hacia él. 

De manera particular e íntima, el amor es la base de nuestra relación con Dios y de nuestras relaciones humanas. El amor engendra y demanda lealtad.  El objeto de nuestro amor lo es también de nuestra lealtad, expresada en la prioridad correcta. Dios primero, nuestra familia, segundo, y así en plano descendente todo lo demás. 

Este principio bíblico lo vemos claramente en el caso de Abraham y de los seguidores de Jesús. Dios no estaba en desacuerdo en que Abraham amara a su hijo (Génesis 22:2). Jesús no estaba en desacuerdo de que sus discípulos amaran a padre y madre (Mateo 10:37); pero tanto Abraham como los discípulos de Jesús, debían amar más a Dios que todo lo demás. 

¨Porque donde este vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón..¨ Jesús. Si Jesucristo es el tesoro de nuestro corazón, en él estará también nuestro amor, y subsecuentemente nuestra lealtad.  

Un verdadero soldado de Jesucristo, obedece, se somete a su disciplina, sufre muchas penalidades por su lealtad al Gran General, a su patria celestial, a su patria terrenal; a su cónyuge lealtad sinigual, y demás familiares y hermanos en la fe, lealtad especial. (Juan 15:9-10; 2 Corintios 11:24-28; Filipenses 1:29; 2 Timoteo 2:3). 

Nuestra lealtad a Jesucristo debe serla hasta la muerte, como el caso de los tres jóvenes hebreos en Babilonia, y el de Esteban, y de miles de seguidores más hasta el día de hoy en diversas partes del mundo. 

Como soldado de Jesucristo porta con honor tu uniforme y decóralo con las medallas de luz, integridad, honestidad, pureza, generosidad, valor. 

Nuestra vocación se define como el ser semejantes a Jesucristo en nuestro diario vivir (Romanos 8:29), lo cual demanda nuestra voluntad rendida a la suya (Mateo 6:37), vivir siempre en comunión con él, creciendo espiritualmente y fructificando en nuestro servicio (Juan 15:9-10, Gálatas 6:17-18). Metas elevadas demandan lealtad;  Pablo así lo entendió, fue leal y las logró (Filipenses 3:7-14). 

El mundo hoy ama más las tinieblas que la luz de Cristo, a pesar de eso nuestro llamado es seguir brillando para él y por él.

Categoría: Levanta el ánimo, Post #248